¿Europa League o España League?

abril 9, 2012 in Blog de Lovingfutbol

La presente edición de la Europa League ha llegado a las semifinales con un dominio aplastante de los equipos españoles. Tres de los cuatro semifinalistas lo son. Los tres históricos, liderados por el Athletic Club, incontestable favorito para la victoria final, garantizan al menos un finalista español. El cruce entre Atlético de Madrid y Valencia C. F. es una reedición del enfrentamiento de hace dos temporadas, donde un arbitraje muy polémico privó al Valencia de progresar en una competición que acabaría ganando el Atlético de Madrid enfrentándose al Fulham F. C. londinense. El Athletic Club se enfrentará al Sporting de Lisboa en unas semifinales dominadas por equipos de la península ibérica, lo que le da un carácter ciertamente localista a este final de competición.

Un análisis simplista nos inclinaría a lanzar las campanas al vuelo y considerar la masiva presencia española en esta fase avanzada de la competición como un éxito claro y rotundo de nuestro fútbol, pero bajo mi punto de vista las cosas no son así. Tengamos en cuenta qué equipos y en qué momento se encuentran al llegar a semifinales. El Atlético de Madrid ha sido revitalizado en sus conceptos defensivos por la llegada de “Cholo” Simeone y esto le ha supuesto un reencuentro con su forma clásica de juego, el contraataque. Basando el juego en un buen sistema defensivo y de contención, la calidad de sus hombres de medio campo ofensivo (con la figura destacada de Diego) y la rapidez de sus puntas, Arda Turán, Adrián y el rematador Falcao, marcan la diferencia. Aún así, la marcha del equipo colchonero en la liga española es incierto. Buenos resultados junto con partidos que se pierden o empatan y que lo sitúan en una zona cómoda de la tabla clasificatoria, pero lejos de los lugares de excelencia europea.

El Valencia C. F. es otro de los equipos con aspiraciones a la victoria final. Su marcha liguera indolente le ha hecho perder una ventaja que parecía definitiva para asegurar el tercer puesto y con ello la clasificación directa para Champions en la próxima temporada. Con el agua al cuello, Emery cabezota a más no poder, sigue confiando en las jugadas a balón parado (sobresaliente el rendimiento del equipo en esta parcela) y en un juego mimético al del Barcelona, pero con unos jugadores muy mediocres para lo que se les exige. Aún así, el equipo demuestra su carácter cuando peor lo tiene y eso hace ilusionarse a la hinchada que sueña con jugar una nueva final europea. El tercer puesto peligra asediado por un Málaga que ha ido de menos a más, como suele pasar con los equipos de Pellegrini, y que sueña con rentabilizar la gran inversión realizada por su dueño logrando una plaza para Champions.

Sin embargo el equipo que más carne está poniendo en el asador y que mejor cocinada la está degustando es el Athletic Club. Un club que debido a su política de incorporaciones tiene imposible luchar por la liga, se centra en las competiciones por eliminatorias para poder tener cierta presencia que reverdezca los gloriosos laureles que jalonan su centenaria historia. Con la dirección del “Loco” Bielsa el equipo ha dado un salto cualitativo en su juego y el despegue de sus jugadores más jóvenes: Javi Martínez, Muniaín, Susaeta, De Marcos junto al “León” Llorente, están ofreciendo a su parroquia la mejor temporada de los últimos 15 años. Jugarán la final de la Copa del rey contra el F. C. Barcelona y con muy alta probabilidad lucharán por la Europa League contra otro equipo español.

¿Y de qué podemos quejarnos? El estado del fútbol español es magnífico, diría cualquiera que no tuviera en cuenta que estos tres equipos se encuentran a distancias astronómicas de la cabeza de la liga española y que, dentro de Europa, suponen una muestra de lo mal que se están haciendo las cosas en la liga española. Los favores y repartos injustos de los derechos televisivos, así como las presiones continuas de los “lobbies” madridista y culé sobre los árbitros y comités disciplinarios, convierten la liga española en un mero decorado para el lucimiento de dos conjuntos que sobrevuelan el panorama futbolístico europeo a distancia estratosférica.

No obstante, es evidente que los aficionados de estos tres equipos tienen la ocasión y el derecho de disfrutar de la buena trayectoria de los mismos en esta competición. Además, cualquiera de los dos enfrentamientos posibles entre ellos en la final, supondrá la reedición de enfrentamientos clásicos de unos tiempos que, para bien o para mal, han dejado de existir.

Francisco García