El fin de una hegemonía

febrero 13, 2012 en Blog de LovingFutbol

La derrota del F. C. Barcelona en su enfrentamiento liguero contra el C. A. Osasuna deja la Liga 2011-12 sentenciada. Es un punto de no retorno para el club culé. Los síntomas se venían haciendo patentes desde tiempo atrás. Los empates y derrota contra Villarreal y Getafe, la imposibilidad de pasar por encima del Valencia en la Copa del rey, cuando el equipo xé dejó patentes sus carencia durante una hora completa en el Camp Nou. Hasta el minuto 75 la eliminatoria estuvo en el alero y solo los errores defensivos del Valencia favorecieron el desenlace final. Y la confirmación de que el F. C. Barcelona es un equipo hastiado de fútbol se certificó ayer tarde con la derrota en el siempre duro feudo del Reyno de Navarra.

Que en lo sucesivo el F. C. Barcelona va a seguir siendo un equipo de referencia, con un amor por el juego combinativo que engrandece al noble deporte del balompié y que cuenta con repuestos destacados en todas las líneas es algo indiscutible. El punto de inflexión de la derrota pamplonica supone la certificación de que el modelo vigente durante tres temporadas y media empieza a ser contrarrestado por equipos de toda clase y condición. Es una mala noticia para el Barça y una brisa de aire fresco para la competición y los demás equipos contendientes. Con presión y contraataque se le puede hacer mucho daño a un equipo acostumbrado a defender con poca gente y que ha basado su hegemonía en un uso ejemplar de la técnica individual y un concepto simple pero dificilísimo de llevar a cabo: posesión con paciencia y velocidad equivale a triunfo, tarde lo que tenga que tardar.

En esa ecuación mágica hay un elemento cuya ausencia modifica sustancialmente la efectividad de la misma: Xavi. En los últimos partidos la participación de Xavi ha sido menor, incluso anecdótica y la manija del equipo ha sido llevada por Thiago, un jugador excepcional, pero de carácter mucho menos pragmático que el genial Sr. Hernández. A ello debemos añadir otras cuestiones como los lesionados de larga duración: Villa y Afellay, las lesiones recurrentes de Iniesta, y la ausencia de Keita, que está jugando la Copa de África. En una plantilla muy corta, estas ausencias notabilísimas obligan a echar mano de la pléyade de canteranos, entre los que cabe destacar al eléctrico Isaac Cuenca, que es uno de los que mejor se han integrado en el equipo. Tello también parece no acusar la subida del nivel de exigencia. De igual modo, la baja forma de Pedro obliga a que las presencias de los canteranos hayan pasado de esporádicas a habituales. Si a esto unimos un cansancio psicológico que empieza a atenazar a baluartes como Piqué o Fábregas, el panorama empieza a aclarase. Enfrente se encuentra el Real Madrid que ha encarnado en su mejor versión las lecciones que impartiera Capello en sus dos temporadas triunfales en el equipo de Concha Espina. Un juego ramplón con una efectividad demoledora, corregida y aumentada por el ciclón ególatra de Cristiano Ronaldo y la petulancia y arrogancia de Mourinho. Parece imparable el ascenso del Real Madrid en la liga y, posiblemente, en la Champions donde pocos equipos parecen cualificados para resistir los envites de un equipo-taladro que acaba ganando los partidos por su voracidad y empeño más que por las bondades de su fútbol.

A riesgo de predecir un pequeño cataclismo en la casa culé, me atrevo a decir que las cosas no volverán a ser igual en el F. C. Barcelona. Perderán partidos, ganarán títulos, pero su hegemonía quedará, cuando menos, repartida con el Real Madrid y algún equipo que sea capaz de entender que al fútbol se gana, queriendo jugar y corriendo como el que más.

Francisco García