
Hace cuatro años la FIFA prohibió el velo como prenda de juego basándose en su Reglamento, que dice textualmente que “el equipamiento básico obligatorio no deberá tener mensajes políticos, religiosos o personales”.
El caso es que Irán, más de una vez, ha pedido al máximo órgano rector del fútbol, que su selección femenina pudiese utilizar, en los partidos por la clasificación a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, un traje de cuerpo entero y un pañuelo que les cubriera la cabeza. La respuesta de la FIFA siempre ha sido negativa. Y por esta razón, el partido que Irán tenía que disputar en Amman no se disputará, ya que la FIFA decidió cancelar el encuentro y dar por ganador a Jordania por 3-0.
Según la FIFA, no se puede utilizar trajes de cuerpo entero ni velos durante los partidos que se jueguen bajo su nombre. Esta interpretación del Reglamento hizo estallar la ira de la federación de fútbol iraní, que etiquetó esta decisión de “discriminación que insulta a todos los musulmanes”. Por su parte, la FIFA afirma que informó a Irán antes del partido que no podía usar el llamado “hijab” por cuestiones de seguridad.
Lo bien cierto es que tanto FIFA como Irán están más interesados en ganar su pelea que no en encontrar una solución intermedia, que pueda permitir a su selección femenina disputar los partidos y poder acceder a las Olimpiadas de Londres, que al final es lo único que debiera importar en el deporte.
Y lo paradójico del caso es que mientras la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) pide que las selecciones femeninas de basket jueguen con uniformes ajustados al cuerpo, un equipo de fútbol femenino no pueda participar por querer cubrirse un poco más. Esperemos que Iran no tenga equipo femenino de basket.