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Relatos y Libros

Grada Pública activo hace 1 semana, 1 día

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PAN Y QUESO (8 entradas 6 Voices)

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  • Imagen de Avatar mediocentro dijo hace 1 año, 7 meses:

    Pan… Queso… Pan…
    El Gordo Mario me ganó el “pan y queso”. Siempre me gana.
    En realidad se llama Ezequiel. Pasamos de decirle “Gordo Ezequiel” a “Gordo Mario” porque es igualito a Mario Bross (pero sin bigotes).
    Él dice que es el Ogro Fabbiani del barrio.
    Le tocaba elegir a él.
    Mmm…
    Se hacía el que dudaba. ¡Como si no supiéramos que iba a elegir a Martincho!
    - Martincho -dijo al fin y al cabo.
    ¡Qué te dije! Era una fija. Martincho juega mejor que todos, mejor que nadie.
    - ¡Lucas! – me apresuré a decir fingiendo (yo también) entusiasmo, como si me llevara la figurita difícil. Y Lucas se puso detrás de mí, contento. Lucas no es tan bueno como Martincho, su hermano, pero yo hacía todo lo que posible para que crea que para mí, sí lo era (al menos ese día).
    Cuando sólo quedaban dos por elegir, el Gordo Mario eligió a Fran y Fran salió corriendo a abrazarse con los suyos contento de no ser el último elegido (casi que lo era). El Gordo Mario me miró con una sonrisa tal que apenas le entraba en toda esa carota redonda que tiene.
    ¿Quién quedaba? Su prima, Leticia, una flaca, alta (me llevaba una cabeza) con sólo tres pecas y cara de chiflada que sus tíos le encajaron en la casa por esta semana.
    ¿Quién quiere tener a una chica en su equipo? ¿Nadie?
    Bueno, a mí me tocó.
    - Vas al arco -le dije.
    Ella ni si ni no, fue para el arco. El Gordo Mario me miraba y se seguía riendo.
    ¡Gordo tramposo! Me sentía furioso, indignado.
    Che, Gordo, ¿por qué no juega en tu equipo? ¡Es tu prima, loco! ¡Vos la trajiste! -le reclamé sin importarme un pito si ella me escuchaba.
    ¿Qué tiene que ver? -me dijo-. Vos la elegiste…
    ¡Andá a freír churros, Gordo!
    Y empezó el partido. El primer ataque de ellos terminó en gol. No fue culpa de Leticia, la pelota rebotó en Lucas, Rodrigo la quiso despejar pero la metió adentro. Igual todos (hasta Rodrigo) la miramos a Leticia con cara de orto.
    - ¡A ver si me toman las marcas y empiezan jugar un poco! -nos tiró ella ante el asombro de propios y contrarios.
    Sacamos del medio. Entre Lucas y yo perdimos la pelota, el Gordo Mario le metió un pase profundo a Martincho que encaró hacia el arco de Leticia. Ella lo esperaba agazapada, nosotros dejamos de correr y nos dedicamos a observar el gol que iba a meter Martincho.
    Eso creímos.
    Martincho quiso hacer una de más, enfrentó a Leticia, amagó a pasarla por derecha y se mandó por izquierda. La flaca de tres pecas tiró un poco su cuerpo hacia la derecha de Martincho pero dio un salto hacia el otro lado y le sacó la pelota limpita con la punta de su zapatilla. Ahí me di cuenta de que Leticia usaba unas zapatillas rosas, de lona, media caña y con estrellitas.
    ¿Quién pude jugar bien a la pelota con esas zapatillas?
    Nadie.
    “¡Eeesa! ¡Bueeeno! ¡Mucho!”, fue lo que los míos gritaron mientras Martincho seguía de largo sin comprender cuándo le desapareció la pelota. Leticia la levantó con una mano, miró buscando pase y me encontró. Lanzó la pelota con fuerza. Los otros tardaron en reaccionar. La pelota picó y me quedó para que de cabeza, clave el empate.
    ¡¡¡Gol!!! Gritamos y nos abrazamos con Lucas y Rodrigo. El Gordo Mario le rezongaba a todos sus jugadores mientras nosotros trotábamos hasta mitad de cancha. Me agaché para subirme las medias y pispié hacia nuestro arco, Leticia me miraba con una mueca que tal vez era una sonrisa. A mí me salió una guiñadita de ojo rápida pero enseguida me paré de un salto y seguí jugando.
    Los minutos pasaban y el partido no salía del 1 a 1. Leticia sacaba todas pero nosotros no metíamos una.
    ¡La de pelotazos que atajó esa chica! Era imposible que le hagan un gol. Su primo estaba que explotaba de la bronca. ¡Ni una entraba! Y Martincho, el héroe de todos los partidos del pasado, el crack, el Maradona del barrio no entendía qué, cómo y por qué pasaba lo que pasaba.
    El Gordo Mario no daba más de tanto correr.
    - ¡Gol gana! -nos advirtió y amenazó con la autoridad que le daba ser el dueño de la pelota.
    Se nos vinieron con todo. Martincho y el Gordo peleaban para ver quién le pegaba al arco desesperados por meterle un gol a Leticia. No pudo ser. La flaca con tres pecas, alta, cara de chiflada y zapatillas rosas descolgó la pelota, amagó a lanzarla larga y salió jugando por la banda derecha. El Gordo Mario, su propio primo, en cuanto la vio con la pelota se lanzó como una flecha, como una locomotora con ganas de partirla en cuatro, de pasarla por arriba.
    Leticia llevaba la pelota pegada al pie y la cabeza en alto, a Fran lo pasó con un simple amague pero desde atrás se le venía el Gordo, en diagonal y a toda máquina. De refilón lo debe visto, si no, imposible. El Gordo la midió y se le arrojó con un planchazo furioso, criminal. Leticia, en el momento justo, punteó la pelota y dio un salto para que su primo derrape y pase arrastrando tierra sin tocarla, sin siquiera hacerle viento.
    ¡El polvo que debe haber tragado el pobre Gordo!
    Leticia no lo miró pero a mí, si. Me cruzó la pelota con un pase largo, preciso, exquisito. A Matías lo dejé atrás como si nada. Cuando me salió Martincho se la toqué a Lucas que venía por el medio y que por suerte me devolvió la pared.
    Iba a ser un lindo gol. ¡Un golazo!
    El que atajaba era Santi, lo encaré y me salió.
    ¡En comba y por adentro era!
    ¡Golazo para ganar el partido era!
    Hamaqué el cuerpo hacia la izquierda, Santi cerró los ojos deseando no escuchar mi desaforado grito de gol y preparé la punta de mi pie para sentenciar el triunfo.
    No pude. Por el otro lado venía Leticia acompañando. Levanté la vista y la vi, claro, como para no verla con sus tres pecas, las zapatillas rosas y esa hermosa cara de chiflada.
    Le di el pase. No tuve opción.
    Leticia le calzó un derechazo como venía y fue gol.
    Lo grité, lo gritamos, nos abrazamos.
    ¡Ganamos!
    Y ahí, en el medio de la canchita, en medio de todos, Leticia (que me llevaba una cabeza) me rompió la boca de un beso, de un tremendo y tremendísimo beso. Un largo, dulce, hermoso, inesperado beso mágico.
    ¿Mi primer beso? No. El mejor.
    Los otros se reían. El Gordo Mario, todavía lleno de tierra, aprovechó que nadie hablaba de su derrota y se prendió en la cargada general.
    Leticia me soltó (contra mi voluntad) y se fue sin darse vuelta rumbo a la casa de sus tíos. Hice fuerza para no mirarla. Los pibes me siguieron cargando por un rato más y yo buscaba a Lucas, a Rodrigo, al que sea para abrazarme con alguien. Lo necesitaba.
    A la noche, en la cama, pensaba en el partido, feliz: ¡le ganamos al Gordo Mario y a Martincho!
    ¡Y eso que para nosotros jugó una chica! Son unos pecho frío…
    Me dormí recordando el gol, claro, repasando cómo fue toda la jugada… Pero soñar, soñé con una chica de tres pecas, alta y flaca, con zapatillas rosas y una hermosa cara de chiflada.

    PABLO PEDROSO (www.cuentitosfutbol.blogspot.com)

  • Imagen de Avatar socrates dijo hace 1 año, 7 meses:

    Buena reivindicacion del futbol femenino frente al masculino.

  • Imagen de Avatar unax dijo hace 1 año, 7 meses:

    Quien no hemos jugado de niños partidos de este tipo en nuestro barrio, eligiendo mediante el Oro, Plata, Oro Plata… (aquí en España) los equipos, y dejando siempre al final a los que en principio son peores.
    Menudo chasco con Leticia!!

  • Imagen de Avatar Kawligas dijo hace 1 año, 7 meses:

    Cada vez hay más Leticias. Entre mis alumnas hay algunas que juegan sobresalientemente. Otra cosa, como en todo lo relacionado con la juventud y la adolescencia, es saber si llegarán a jugar al más alto nivel, auqnue éso importa poco cuando uno puede jugar un buen partido de calle.

  • Imagen de Avatar ariete dijo hace 1 año, 7 meses:

    Muy bonito, me ha recordado a mis partidos de niño con mis amigos en el barrio.

  • Imagen de Avatar soccera dijo hace 1 año, 4 meses:

    Las chicas al poder!! Muy guay.

  • Imagen de Avatar mediocentro dijo hace 10 meses, 3 semanas:

    Real e inocente, como un partido de barrio.

  • Imagen de Avatar unax dijo hace 10 meses:

    Y el Gordo Mario es genial, real como la vida misma.