Hacer el indio…, o serlo

marzo 21, 2011 in Blog de LovingFutbol

Hace algunas jornadas los medios de comunicación, sobre todo las televisiones y emisoras de radio, fijaron su ojo mediático sobre el actual propietario del Racing de Santander: el hombre de negocios indio Alí Syed. Más allá del exotismo y curiosidad que pudiera despertar su persona, y el hecho de haberse comprometido a rescatar una entidad que a duras penas lograba mantener la categoría y cumplir sus compromisos federativos y laborales, lo que realmente alegró el circo de los medios fue el hecho de que el señor Alí celebrara en el palco de El Sardinero el tercer gol del Racing contra el Sevilla. Lo que vino después fue, como casi siempre, una cascada de valoraciones y afeamientos hacia su comportamiento, el cual tuvo tanto de ingenuo como de espontáneo.

florentino perezLo que no podían sospechar los medios (afines de forma mayoritaria al poder madridista) que criticaron el comportamiento del señor Alí en su propio palco fue lo que estaba por venir. El señorío madridista, encarnado en la figura de su todopoderoso presidente Florentino Pérez, bajó a pie de calle y se expresó en términos semejantes a los del vapuleado señor Alí en el palco del estadio del Olympique de Lyon, cuando Benzema marcó un gol a su antiguo equipo en la ida de la eliminatoria de octavos en la Champions League.

Espinosa cuestión la del comportamiento de los representantes de los clubes en los palcos de los estadios, ya sean propios o ajenos. La postura hierática, impasible, de jugador de póquer, casa muy mal con las pasiones inherentes al espectáculo futbolístico. De hecho, uno tiende a pensar que tanta alegría mal disimulada o tanta tensión contenida, inevitablemente, pasará factura en algún momento a sus protagonistas, bien en forma de ligera jaqueca o, mucho peor, en úlceras sangrantes o estreñimiento crónico. Si de un juego se trata, en el que hay mucho dinero en juego, eso es incontestable, ¿por qué considerar una ofensa la legítima alegría de un responsable de un equipo cuando ve que se pone por delante en el marcador? Si de un juego se trata, ¿por qué no aceptar como natural las expresiones de júbilo o fastidio, según le vaya a uno en la película, asociadas a los lances del juego? Si de un juego se trata, ¿no deberían respetarse los naturales deseos de alegrarse cuando tu equipo sale victorioso, y con ello el proyecto empresarial que respalda deportivamente? Hay límites, por supuesto.

pertini mundual 82Me parecería muy mal hacerle un corte de mangas al presidente contrario o unirse a cantos soeces contra el equipo contrario; pero celebrar un gol debería ser aplaudido por todos. Es la salsa del fútbol, o eso dicen. Al parecer algunos medios han olvidado la esencia del juego y centran su punto de mira en aspectos colaterales que deberían ser ya superados, pues desde que en la final del mundial de 1982 Sandro Pertini, el presidente italiano, celebrara jocosamente cada gol, es evidente que una alegría como ésa sólo puede ser sana.

A veces los gestos de alegría pueden herir a un sector del mundo futbolero por razones que casi siempre son ajenas al juego en sí. Las celebraciones de Joan Gaspart (modelo usado por Matt Groening para su inconmensurable Mr. Burns de la serie Los Simpson) echaban hacia atrás no por la carga de alegría puesta en juego, sino por la persona que encarnaba esa fiesta. Un señor que hizo un grandísimo bien a su club al hacerse a un lado y dejar el paso a otros. O la repulsividad absoluta hacia la alegría del entonces President de la Generalitat Valenciana, Eduardo Zaplana, que en representación de su cargo político y en un encuentro Real madrid-Valencia en el Bernabéu celebraba los goles del Real Madrid, en lugar de expresar cuando menos indiferencia. La humillación de que tu propio presidente, al margen del color político, sea en realidad un vulgar hincha, dolía mucho. Pero si nos atenemos a los hechos meramente deportivos, soy partidario de que, dentro de un orden y respeto, los dirigentes puedan expresarse libremente en los palcos y, por qué no, celebrar como el que más los goles de su equipo.

Francisco García