Heterodoxia del fútbol: El gili-córner

diciembre 20, 2010 en Blog de LovingFutbol

banderas de brasil y escociaNos encontramos en 1998, cómodamente sentados ante el televisor, presenciando la jornada inaugural del mundial celebrado en Francia. El Stade de France está repleto con 80.000 espectadores que han acudido al estadio para ver in situ el primer partido del campeonato: un desigual Brasil vs. Escocia. Poco importa que el partido lo acabara ganando Brasil por 2 a 0, merced a un gol en propia meta del escocés Boyd. Lo que nos interesa de aquel evento, más en concreto, de la forma en la que aquel evento fue visto por millones de españoles, es un comentario del locutor de Radio Televisión Española José Ángel de la Casa.

Pasados los primeros quince minutos de partido, un tímido ataque escocés logra ser convertido en un saque de esquina. La hinchada escocesa, presente en el campo y reforzada con los aficionados franceses que siempre vieron en Brasil al único rival que podía hurtarles el ansiado título, rugió como una fiera ante la posibilidad de gol que aparecía en su gris horizonte. El locutor emitió un juicio que aún me causa cierto estupor; con la soberbia y superioridad que da la ignorancia de la esencia y naturaleza de aquello que se narra dijo algo parecido a: “cómo se ponen estos escoceses por un lograr un saque de córner…”

jose angel de la casaLo que no entendió en aquel momento el eminente locutor, y probablemente siga sin entender, era que la hinchada escocesa no hacía más que apelar a su código genético futbolístico, a sus raíces más hondas, raíces que no son otras que las del propio juego que se celebraba el 10 de junio en el verde tapete de Saint Denis. El fútbol de verdad, el que conquistó un continente en un par de décadas, de forma pacífica y uniendo voluntades de millones de personas, tenía códigos que no por desaparecidos o desconocidos deben ser obviados.

¿Quién no ha escuchado alguna vez eso de que un córner es medio gol? Juro que siempre que mi equipo bota uno, hago un recuento secreto de cuantos córners a favor llevamos en ese partido y voy sumando los goles o medio goles que debería mostrar el marcador. Pero ¿de dónde viene tal afirmación? Su origen es remoto y salvo que algún erudito me lo rebata, su origen tiene fundamento en la posibilidad que otorgaba el reglamento, posibilidad extinguida al prohibirse el contacto con el portero en el área pequeña, de cargar al portero en los saques de esquina. Un gol de córner era celebrado como un gol siempre se merece, pero si además se lograba empotrando al portero y al balón contra las redes, la alegría era perfecta. Y a mí, futbolero de pro, aún me queda esa rémora, esa impronta arcaica que me hace valorar siempre un saque de córner como una gran oportunidad de marcar un gol. Aunque me temo empezar a ser un bicho raro.

El córner de toda la vida parece una especie en extinción, aún sobrevive con cierta facilidad, aunque cada vez más, su terreno está siendo colonizado por una nueva especie: el gili-córner. No lo confundamos con un córner sacado en corto. Normalmente esa treta tiene por objetivo ganar ángulo, pero el balón siempre es, indefectiblemente, colgado sobre el área. El gili-córner es otra cosa.

Basado en dos premisas: tenemos delanteros bajitos que no pueden pelear el balón por alto o el exceso de agarrones en los momentos previos al saque de esquina hacen que el árbitro neutralice la jugada, decretando falta del atacante. Por una u otra razón, cada vez más equipos optan por sacar el balón hacia atrás e iniciar una jugada desde la banda que, en la mayoría de los casos no solo es estéril sino que evita al espectador de una de las más bellas acciones del fútbol: la lucha física en el área entre defensas y delanteros por rematar el balón caído del cielo. Con contadas excepciones, la del F. C. Barcelona es la más destacable, en las que el gili-córner es una verdadera jugada ensayada y ejecutada con precisión y maestría, el colmo del gili-córner es el propiciar, con un mal pase a la salida del mismo, un contraataque que acabe en gol.

Esta situación, creanme, la he vivido en mis carnes en más de una ocasión y ante esa penosa sensación uno no deja de recordar a José Ángel de la Casa y su estúpido comentario. La hinchada escocesa sabía, desde siempre, la bondad de un córner sacado como se debe. Como toda la vida. En largo, hombre, en largo.

Francisco García