Heterodoxia del fútbol: La “Espaldinha” de Ronaldinho

octubre 18, 2010 en Blog de LovingFutbol

Hacer del defecto virtud. No es cuestión baladí, y menos en este mundo del fútbol en el que unas décimas de segundo hacen la diferencia entre marcar o no, entre derribar a un contrario y ser expulsado o lograr llevarse un balón comprometido. Este jugador va muy bien con la izquierda, pero la derecha es para apoyarse, de cabeza ni lo intenta, no salta más de lo que saltaría una pulga. O es un chupón, si recibe el balón cerca del área, olvídate. El jugador perfecto no existe.

Tarde o temprano, mejor si es tarde, alguna carencia, algún defecto sale a la superficie y nos deja con la sospecha de que el jugador es bueno, pero no tanto. Los medios de comunicación no ayudan demasiado, engrandeciendo a jugadores del montón, ignorando a otros de valía si pertenecen a equipos modestos o sin aspiraciones reales sobre los campeonatos en disputa. Aquel jugador capaz de ocultar sus carencias y alojarlas en el fondo del baúl de su fútbol tendrá siempre una mano ganada sobre el público, su entrenador y por ende, todo el orbe futbolístico. Uno de estos casos es el del simpático jugador brasileño Ronaldinho.

Cuando Ronaldinho recaló en el Barcelona desde el Paris Saint-Germain su figura era muy conocida merced a un anuncio de la marca deportiva Nike en el que hacía diabluras con el balón. Jugador de perfiles reconocibles, como media-punta, de técnica depurada y soluciones imposibles en las finalizaciones o en la resolución de jugadas apuradas. La “elástica”, “rabonas”, “ruletas” y cualquier otra maravilla como “bicicletas”, “chilenas” y pases mirando al tendido forman parte de su menú de degustación. Su gol más famoso hasta ese momento fue el que le marcó a Inglaterra en el Mundial de 2002. Desde muy lejos, sorprendió a un veterano Seaman, que vio como su mala colocación le jugó, una vez más, una mala pasada. Con su traspaso al F. C. Barcelona, tuvimos oportunidad de comprobar todos los rasgos de su personalidad futbolística, la mayor parte de ellos, sobresalientes, con una sonrisa pegada a su desordenada dentadura de forma casi perenne, aunque cuando venían mal dadas se demostró que también tenía malas pulgas y cierta tendencia a dejarse caer en el área.

Sus goles en la liga española, algunos impresionantes, quedaron eclipsados momentáneamente por una acción puntual en un partido, acción que ya quedará para los anales asociada a su nombre. Inventó lo que todos conocemos como la “espaldinha” de Ronaldinho. El 29 de octubre de 2003, miércoles, el F. C. Barcelona se enfrentaba en su campo contra el Real Murcia en partido de liga.

Un lanzamiento en largo del portero hace llegar el balón hasta la demarcación de un Ronaldinho que corría hacia la parte izquierda del terreno de juego. Ve que la pelota le viene por detrás, sabe que no tiene tiempo para darse la vuelta y controlar el esférico, por el rabillo del ojo observa la incorporación, algo más retrasado, de su compañero el central Márquez, y hace lo que no estaba escrito hasta entonces. Acomoda el cuerpo y con la parte alta de la espalda golpea el balón dirigiéndolo sobre la carrera de Márquez que se hace con el balón sin problema alguno para seguir la jugada.

En ese mismo instante pasó a ser una jugada con marca registrada. Como alumno aventajado podemos citar a Ibrahimovic que, también con el F. C. Barcelona, repitió la jugada en un enfrentamiento de liga contra el Mallorca, en la temporada 2009-10. También en México el genial Cuahtemoc Blanco, especialista en jugadas bizarras, tenía la “espaldinha” en su repertorio, pero a nuestros humildes ojos, la genialidad de Ronaldinho le da carta de naturaleza a esta jugada y paternidad reconocida.

Francisco García