Indignados con el fútbol argentino y español
agosto 1, 2011 en Blog de LovingFutbol
A punto de comenzar la Liga en Argentina, ningún equipo de los que compiten en la élite conoce todavía si deben pelear por bajar o subir de categoría, o por nada de eso.
Después de la catástrofe que supuso el descenso de River Plate el pasado mes de junio, puede llegar el milagro. Salvo que los millonarios queden entre los cuatro últimos puestos de la segunda categoría del fútbol argentino, su retorno a la primera división queda garantizada de un plumazo.
El origen de este atropello es de carácter económico y político, como no podía ser de otro modo. El Gobierno argentino es propietario de los derechos televisivos del fútbol nacional a través del programa “Futbol para todos”, por medio del cual la televisión pública argentina retransmite la totalidad de los partidos de fútbol de Primera División. Este sistema sustituyó al sistema de pago por visión que ofrecía el Grupo Clarín, enfrentado con el Gobierno. Y ahí está el quid de la cuestión. Lo cierto es que la decisión final sobre este asunto se ha aplazado hasta noviembre o diciembre, casualmente después de las elecciones generales en Argentina, previstas para el 23 de octubre.
La Asociación de Fútbol de Argentina (AFA), a instancias gubernamentales, ha vendido el nuevo plan como una fusión de las divisiones Primera y Segunda en un campeonato de 38 equipos dividido en dos grupos de 19. Los primeros cinco de cada grupo más los nueve con más puntos de entre los restantes (o sea, 19 equipos) se disputarán el título y la clasificación para la Copa Libertadores y la Sudamericana, equivalentes a la Champions League y la Europa League europeas. Los otros 19 equipos se jugarán el evitar el descenso.
Lo esencial es que se intenta garantizar que todos los clubes tengan algo por lo que luchar hasta el último momento (lo que aumenta las audiencias) y al mismo tiempo reducir el riesgo de que una mala racha expulse del paraíso a los clubes con más seguidores potenciales.
Este atropello debería aparecer entre el decálogo de cualquier movimiento popular de “indignados”. Hay que decir basta a estas cacicadas. No se pueden ver como normales decisiones que se llevan a todos por delante, sin respetar a nadie, de forma desproporcionada, y sin lealtad hacia un deporte dónde la pasión es la principal arma.
Pero esto no pasa sólo en Argentina. Los españoles no podemos echarnos las manos a la cabeza en señal de asombro. El aumento del número de equipos en el fútbol de élite proyectado por los argentinos, no es sino una herencia de decisiones que ya fueron adoptadas en España también por real decreto. En agosto de 1995, el órgano máximo que dirige el fútbol español, La LFP, condenó al Sevilla y al Celta de Vigo a bajar a Segunda B por no haber presentado en tiempo avales que respaldaran sus deudas respectivas. Así lo marcaba la Ley del deporte en un todo un Estado de Derecho.
Pero aquí, aplicar la Ley como es debido, se consideró una agresión. Hubieron manifestaciones de aficionados incrédulos en Vigo y Sevilla, y caravanas de autobuses a Madrid. El asunto llegó a discutirse en el Consejo de Ministros, y finalmente, el 16 de agosto de ese año la Liga acordó repescar a los dos clubes por el procedimiento de ampliar la Primera División a 22 equipos. Desde entonces el fútbol español lleva ese lastre, con una acumulación en número de partidos eterna e inhumana.
Pero al igual que sucederá en Argentina, ante estas tropelías, no pasa nada. A tragar y para adelante. ¿No es para estar indignados?
Sergio-Lovingfutbol
Información Bitacoras.com…
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Lo que pasó en España fue vergonzoso. Si no se cumplen, ¿para qué algunas leyes? Ahora la primera ya tiene 20 equipos desde hace años, pero la segunda sigue con 22 lo cuál es francamente demasiado.
Lo de Argentina es un esperpento, pero parece que allí las cosas nunca pueden ser de otra manera. Demasiada pasión nubla el entendimiento.
Pues ahora por suerte han dado marcha atrás ante la presión. La mayoría de los clubes rechazaban estas modificaciones, pero es probable que intenten hacer otras para el próximo Torneo Apertura.
De acuerdo contigo. De momento ceden ante la presión y el sentido común. Pero seguro que reaparecerán con algún otra idea genial. Me alegro por River, hubieran sido el hazmereir histórico.
La cacicada que sufrió el futbol español en el 96 se sigue sufriendo actualmente con una competición con demasiados equipos y partidos, lo que redunda en una menor calidad y un calendario saturado.
El futbol no es sino el reflejo del mundo capitalista en que vivímos, donde el ciudadano de a pie, en este caso el aficionado de calle, es lo último que importa. Por dinero se hace cualquier cosa.