La Folha Seca: de Didí a Cristiano Ronaldo

noviembre 14, 2011 in Blog de Lovingfutbol

El 3 de junio de 1997 el lateral brasileño Roberto Carlos marcó, jugando con su selección y frente a Francia, el que posiblemente haya sido el mejor tanto de su carrera. Aquel violento lanzamiento de falta al que el lateral brasileño dotó de un efecto casi imposible con el exterior de su pie y por la parte exterior de la barrera, dejó helado al portero Barthez y boquiabierto al mundo. Para muchos fue la primera vez que pudieron presenciar una “folha seca”, aunque para los que no somos tan jóvenes ya pudimos disfrutar en otras ocasiones de golazos con esta técnica procedentes de jugadores brasileños, de especial recuerdo, los ejecutados por el extremo zurdo de la canarinha Éder, en el Mundial de España 82.

La obra de arte futbolística denominada “Folha Seca” consiste en un disparo fuerte y seco en el que el balón toma una trayectoria ascendente y bruscamente desciende más o menos a la mitad de su trayectoria haciendo una parábola. Su nombre es de origen portugués, porque es un disparo característico y popularizado por grandes jugadores brasileños, aunque tienen un gran heredero actualmente en Europa en la figura del portugués Cristiano Ronaldo.

El origen de esta maravillosa jugada de fútbol se le atribuye al brasileño Didí, considerado por la FIFA como uno de los 20 mejores jugadores del siglo XX. Fue un centrocampista de los años 50, dotado de una gran técnica y talento, y al que algunos le atribuyen también el origen de otra jugada mítica en el fútbol: la paradinha. Didí tuvo el honor de marcar el primer gol de la historia en el mítico Maracaná.

Jugando en el Fluminense a principio de los 50, Didí deslumbró al mundo del fútbol con la primera “Folha Seca” de la historia. Durante un partido contra el América, y debido a una pequeña lesión en el tobillo, se vio obligado a golpear al balón en una falta olvidándose de su típica manera de golpearlo. Por ello, tuvo que pegarle al centro del esférico, cosa que hizo que el balón adquiriera un efecto extraño, yéndose hacia arriba rápidamente pero descendiendo de manera más lenta conforme iba acercándose a portería.

Didí contaba que la jugada requiere una flexibilidad especial en el tobillo, habilidad que muchos futbolistas brasileños adquieren de modo casi innato jugando desde niños en las playas de Brasil. Su peculiar nombre, en español “hoja seca”, se explica porque se manda el balón dando vueltas, en giros que recuerdan el revoloteo de una hoja seca cayendo del árbol. De ahí su denominación.

Comenzó a estudiar el tiro en 1951 y tardó tres años en perfeccionarlo entrenando unos cuarenta minutos con disparos sobre un muro. Según él, su escenario ideal era el tiro libre desde unos 20 ó 25 metros, utilizando el exterior o interior de su pie derecho según el lado del campo donde debiera ejecutar. En dicha ejecución, no metía todo el pie sino únicamente la extremidad de la bota para trabajar mejor el balón, con un movimiento de rotación que empezaba en el tobillo. Contaba que siempre utilizaba calzado liviano de punta blanda, para sentir mejor la pelota. Sin duda todo un artista.

Como hemos anticipado, en la actualidad el máximo exponente de la “folha seca” lo encontramos en la figura de Cristiano Ronaldo, un auténtico maestro en esta suerte. El jugador del Real Madrid cada temporada nos deleita con una gran cantidad de goles de tiro libre con ésta técnica, y con una fuerza, potencia y precisión, que resulta un verdadero regalo para el disfrute de los amantes del fútbol. Con él, la continuidad de esta jugada queda garantizada para que futuros artistas del balón la continúen y perfeccionen. El arte de la “folha seca”, sólo para artistas y talentosos.

Sergio-Lovingfutbol