¿La mejor liga del mundo?
enero 3, 2011 en Blog de LovingFutbol
Fanatismos aparte entre sus seguidores, la supremacía Barça-Real Madrid de la Liga española está generando una cierta desazón entre los hinchas de los restantes 18 equipos. Comprobar que cumplido tan sólo un tercio del campeonato, la Liga española queda reducida a una dualidad, a dos partidos al año separados por cinco meses de competición, y que el gran interrogante antes de cada jornada es conocer cuántos goles van a anotar merengues y culés, hace que generen risa burlona los periodistas de los diferentes medios vendiendo que España tiene la mejor Liga del mundo.
Pero este fenómeno no es exclusivo de España, es generalizado en el fútbol europeo. En las principales Ligas de Europa se sabe entre qué dos o tres equipos se juega el título, descartándose absolutamente a los demás. Toda una tendencia de la que es difícil escapar.
El origen de ésta situación se encuentra en la Ley Bosman, que en el verano de 1996 liberalizó los fichajes de futbolistas europeos al considerarlos como cualquier otro trabajador, y que alteró la competitividad e introdujo un capitalismo salvaje y fraticida entre los clubes europeos, y respecto los principales países exportadores de futbolistas procedentes de Sudamérica, África y de un modo emergente, Asia.
Las televisiones no fueron ajenas a este cambio, y a la Ley Bosman siguió la apuesta televisiva por el fútbol. El reduccionismo a dos o tres equipos en las principales Ligas europeas tiene que ver directamente con los ingresos de los clubes basados en los acuerdos televisivos. Y qué decir tiene que esta diferencia económica generada no sólo es contable, sino que permite a “los grandes” debilitar a sus inmediatos seguidores. Este ha sido el caso en España de equipos como el Sevilla o el Valencia, que han visto desfilar hacia aquéllos, a jugadores del nivel de David Villa, Raúl Albiol, Sergio Ramos, Dani Alves, o Keita.
En España el reparto de los derechos televisivos se basa en la negociación individual de cada club, para luego sumar entre todos los equipos el dinero de cada contrato, que es repartido de forma desproporcionada entre Madrid y Barça, en un primer escalón, y en un segundo escalón el resto de equipos, dónde Valencia y Atlético de Madrid reciben un pequeño plus superior al recibir mayores pinchazos televisivos que el resto. El grupo de disidentes representado por Sevilla, Villarreal, Athletic, Zaragoza, Real Sociedad y Español, luchan por evitar que Real Madrid y FC Barcelona cobren 150 millones de euros, y los del segundo escalón una tercera parte.
En Inglaterra el acuerdo es global y el dinero se reparte en función de los resultados de la Liga anterior y el número de partidos televisados de esa campaña. Es decir, el 50% de los derechos se reparte de forma equitativa entre todos los clubes; el 25% en función de la clasificación, y el otro 25% por la clasificación de partidos televisados, es decir, por los pinchazos, al no haber emisión de partidos en abierto.
Alemania sigue un criterio similar, aunque en el caso del reparto por clasificación, evalúa las cuatro últimas temporadas para establecer el ranking de ingresos.
Lo cierto es que con sistemas diferentes, el resultado es muy similar y todo apunta a una devaluación de las Ligas nacionales. El horizonte hace avistar una posible Liga europea, aunque el actual formato de la Champions League, tampoco ha eliminado las diferencias, y seguimos presenciando goleadas permanentes.
¿Qué va a suceder en el futuro? Quizá se llegará a una Liga europea de élite, de unos 10 equipos, integrada por los “primeros espadas” de Inglaterra, España, Italia, Francia y Alemania. El resto tendrá que buscarse la vida en las respectivas Ligas nacionales y en una Liga europea de segundo nivel.
Pero esto es hablar por hablar. Sólo nos queda esperar lo que decidan los que mandan en todo esto, las televisiones. Mientras tanto, por aquí seguiremos esperando cada cinco meses para ver el gran clásico y saber cuál de los dos ganará la Liga española.
Sergio-Lovingfutbol
Es cierto que en otros países europeos las Ligas caen casi siempre de lado de los mismos, pero no con las diferencias abismales de goles y puntuación tal y como está sucediendo últimamente en España.
Debería haber un reparto de derechos televisivos más parecido a Inglaterra.
Es lo que me encanta (aunque muchas veces lo he sufrido, claro está) del fútbol argentino. Los “grandes” pueden ser campeones un par de veces seguidas y luego ir pésimo, o incluso estar cerca del descenso!
Y concuerdo con que no es nada agradable que “los que mandan” sean las televisiones…
Muy buen artículo. La clave, a mi modo de ver, son los derechos televisivos. hasta que eso no cambie no habrá solución. Otra cosa que sueño, y es algo que la UEFA y FIFA deberían aceptar y dar su pláceme es la configuración de ligas cerradas, al estilo americano, donde los ingresos son fácilmente valorables y será la única manera de que el fútbol deje de ser un lastre para los estados y se convierta en una industria totalmente independiente de los fondos públicos.
Es cierto que el fútbol es un reflejo del sistema capitalista que nos envuelve, dónde cada vez los ricos son más poderosos a costa de los más débiles. Hoy por hoy difícil solución.
En el caso de España, se mantendrá el interés mientras Madrid y Barça mantengan la pugna y la igualdad. Como uno de los dos se escape con muchos puntos, esto se va a convertir en un coñazo de Liga.
La verdad es que el caso concreto de la Liga española se asemeja cada vez más a la Liga escocesa, con Celtic y Rangers, pero encima con mayor diferencias de goles que los británicos.
ya comente hace tiempo q la liga es y sera cosa de dos mientras lo de las televisiones siga igual, logicamente hace q para el resto de aficionados sea mas aburrido ya q los alicientes de valencia, villareal, at madrid etc es quedar tercero o cuarto.
y habra interes mientras madrid y barca ganen, ya q el dia q uno pierda dos partdos seguidos, la liga sera de uno y el interes sera cero
Mientras no cambie la distribución del dinero de las TV en España, nos espera una dualidad que acabará haciéndose insoportable.