Leyendas del fútbol: Enzo Francescoli
septiembre 5, 2011 en Blog de LovingFutbol
No hay nadie que hable o haya hablado mal de esta leyenda del fútbol sudamericano. El uruguayo Enzo Francescoli, apodado “El Príncipe”, es uno de los pocos jugadores que ha pasado por el fútbol argentino que es y ha sido respetado por todas las hinchadas y aficiones, y que mantiene buenas relaciones con sus compañeros. Siempre se le ha considerado todo un caballero.
Fue un futbolista de carácter ofensivo, con una gran técnica, de juego fluido y vertical, que le permitía marcar goles y hacer fácil lo difícil, y que rendía tanto de media punta como de centrocampista organizador, o delantero. Su juego inspiró a otro mito, el francés Zinedine Zidane, declarado gran admirador suyo, y cuyo hijo Enzo lleva este nombre en homenaje al uruguayo.
Francescoli se declaró desde siempre hincha de Peñarol de Montevideo, pese a que debutó en el Wanderers. En el año 1983 fue comprado por el River Plate argentino, pero hasta la temporada 85/86 no le salieron bien las cosas. En su primer año ni él ni River estaban en buena forma, por lo que en su primera temporada se intentó traspasarlo al América de Cali colombiano. Pero se negó a marchar ya que estaba seguro de triunfar en Argentina. Y así fue. Las cosas empezaron a salir bien, la gente se fue encariñando con él, y en aquél tiempo formó una inolvidable pareja con el mítico Beto Alonso.
Después de triunfar en River, entre 1986-1994 inició su aventura europea por Francia primero, y después por Italia. Le faltó jugar en un grande europeo para ratificarse como estrella mundial, pese a que allí dónde jugó fue declarado mejor jugador, tanto en Francia, en el Racing de París y Olympique de Marsella, como en Italia, Cagliari y Torino. Él mismo declaró que “El nivel que tuve en Europa lo podría haber tenido en el Milan o en la Juventus, jugando con el rendimiento que tuve en River, pero la trascendencia de un futbolista se magnifica según la camiseta que tenga puesta”.
Francescoli cumplió en 1994 con su promesa de volver al River Plate argentino. Parecía que para él no pasaba el tiempo porque el Príncipe, aunque tenía casi 36 años, corría cada pelota como si fuera un debutante, pero en el fondo estaba la experiencia de un notable jugador que siempre que pudo se cargó al hombro al equipo y lo hizo jugar bien, lo hizo ganar muchos campeonatos y supo brindar un buen espectáculo. La gente sabía que si Enzo jugaba, había buen juego, porque tenía esa gran habilidad nata de hacer fáciles las cosas difíciles.
Con la Selección de Uruguay tan sólo alcanzó los octavos de final en los Mundiales de México 86 e Italia 90. Sin embargo en la Copa América fue campeón en los años 83, 87, y 95, y subcampeón ante Brasil en 1989. A lo largo de su carrera marcó 233 goles en 619 partidos. Pero su mayor logro es haber sido nombrado máximo ídolo de todos lo tiempos de River Plate, donde se retiró con 38 años. Y es que el éxito de un futbolista se mide por su capacidad de emocionar a la afición, y ahí Enzo fue un número uno.
Se despidió ante 60.000 personas en 1999. Fue una fiesta recordada y espectacular, con todo el Estadio de River puestos en pie con sus colores. Hubieron grandes sorpresas, como la inesperada aparición del chileno Marcelo Salas y otros nombres míticos de River Plate como el “Negro” Altamirano, el “Luigi” Villalba, Hernán “Hormiga” Díaz, el “Diablo” Monserrat, R. Ayala, y otros. Pero no importaron los nombres, tanto los hinchas como el propio Francescoli hicieron que el partido fuese una fiesta, con sus hijos en el campo, con el saque inicial de Walter Gómez, figura uruguaya del viejo River, con los acordes de “El más grande” de Copani de fondo repitiéndose una y otra vez, con los fuegos artificiales al final; y sobre todo con la bandera gigante luciendo la leyenda que también llevaban los jugadores en la espalda: “Eternamente Gracias”, como forma de agradecer a la hinchada tanto cariño que le dio todos los años que jugó al fútbol. Fue su última vuelta olímpica como futbolista, despidiéndose de todos con los brazos en alto, con lágrimas en los ojos, y con sus seguidores pidiéndole que no se fuera.
En la actualidad, alejado de los terrenos de juego, el Príncipe utiliza su inteligencia ya demostrada como futbolista, para abrirse nuevos caminos profesionales. Desde Miami, donde vive con su familia hace ya varios años, el ídolo uruguayo es Vicepresidente y Director Ejecutivo de GOL TV, un canal de televisión que lleva la emoción incomparable del fútbol a todos los rincones de Estados Unidos. Todo un ejemplo de buena cabeza.
Sergio-Lovingfutbol
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Dicen que fue todo un ídolo. Por Europa no pudimos disfrutar mucho de él. Eran otros tiempos, pero es cierto que quizá le faltó jugar en un grande de Italia para tener más repercusión.
Por lo visto era un monstruo.
El Príncipe, un grandísimo futbolista que supo conquistar el corazón del futbol argentino en general. Me hubiese encantado verlo jugar.