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Los Octavos de Final de la Champions League 2011-2012

febrero 6, 2012 en Blog de LovingFutbol

Llega el mes de febrero y con él los octavos de final de la Liga de Campeones. Esta temporada 2011-2012 nos ha deparado sorpresas importantes, y a diferencia de otros años, los equipos clasificados van a representar un surtido amplio de países, más allá de los que habitualmente copaban el ranking (Inglaterra, España e Italia), y que puede hacernos pensar que nos vamos acercando a una verdadera globalización en el mundo del fútbol. Hasta nueve países van a estar representados en la máxima competición europea de clubes: Alemania, Italia, Rusia, Portugal, Suiza, España, Francia, Inglaterra y Chipre. Por primera vez en muchos años Inglaterra va a estar representada por dos equipos, equiparándose a países como Francia o Rusia por ejemplo. Italia es el país con más representantes, con tres equipos.

La gran sorpresa de este curso ha sido sin lugar a dudas la eliminación del finalista del año pasado, el Manchester United. Nadie puede creer todavía que el equipo de Alex Ferguson vaya a disputar la Europa League. No caían eliminados en la fase de grupos desde la temporada 2005-2006, la tercera vez en los últimos 17 años. Se vieron fuera de la competición en un grupo en principio asequible, siendo superados por el Basilea, en una fase de grupos donde Sir Alex se confió alineando en varios partidos a los no habituales, lo que le supuso ganar tan sólo dos partidos, precisamente frente a los rumanos del Otelul Galati. Pero no hay que quitar mérito a los suizos del Basilea, un equipo muy técnico y peligroso, teniendo como estandartes al joven Shaqiri y al veterano Alexander Frei.

Otra decepción ha sido el Manchester City. Los vecinos del United tuvieron que lidiar en el grupo de la muerte, siendo superados por el Nápoles, que se ha convertido en el equipo revelación, reuniendo la competitividad italiana y la pegada de jugadores como Cavani y Lavezzi. Puede convertirse en el tapado de la competición. Se las verán con el Chelsea.

Real Madrid y FC Barcelona han mostrado una enorme superioridad, por encima del resto de favoritos. El equipo de Mourinho ha hecho una fase de record, con una superioridad aplastante: seis victorias en seis partidos con 19 goles a favor y dos en contra. El mejor registro histórico en la Champions League. El FC Barcelona, salvo el empate en el último instante en casa ante el AC Milan, el resto de partidos han sido contados por victorias, con 20 goles a favor y cuatro en contra. Sin duda los dos aspirantes a ganar el título este año.

Esta temporada parece que va a ser el Bayern de Munich el único capaz de hacer sombra a los dos grandes españoles. Ha salido airoso del grupo más difícil de la competición, con cuatro victorias, un empate y una derrota, ante el City y con la clasificación ya asegurada. La gran calidad de los Robben, Ribery, Muller, Schweinsteiger, Kroos, o Mario Gómez (seis goles en seis partidos), junto con el hecho de disputarse la final en el Alliance Arena, hacen de los bávaros un serio aspirante al título.

En un segundo plano quedan Arsenal, Chelsea, Inter, y Milan, que mantienen su vitola de campeones, pero con un nivel mostrado inferior a los tres anteriores. Precisamente el enfrentamiento entre Arsenal y Milan se presenta como el más igualado de toda la eliminatoria.

La gran sorpresa ha venido de la mano de Benfica, Bayer Leverkusen y Apoel Nicosia, los tres clasificados a falta de una jornada, y quedando por encima de rivales de renombre como Manchester United y Valencia. Especialmente el equipo chipiotra, que ha hecho historia al clasificar a su fútbol por primera vez para la segunda fase. El brasileño Ailton, que ha matrcado el 50% de los goles de su equipo, es su máximo estandarte.

Finalmente, como representantes del fútbol ruso, el CSKA de Moscú y el Zenit de San Petesburgo, clasificados en última instancia dejando en la cuneta a equipos como el Oporto y Shakthar Donestk. Son una buena muestra del auge de la Liga rusa en los últimos años. Junto a ellos los dos equipos franceses, Olympique de Marsella y Olympique de Lyon, ambos clasificados tras unas rocambolescas carambolas en los últimos instantes del último partido.

Los emparejamientos son los siguientes:
Olympique Lyon-Apoel Nicosia
Bayer Leverkusen-FC Barcelona
Zenit San Petesburgo-Benfica
AC Milan-Arsenal
CSKA Moscu-Real Madrid
Napoles-Chelsea
Olympique Marsella-Inter Milan
Basilea-Bayern Munich

La suerte está echada, hagan sus apuestas señores. Los cuartos de final serán otra cosa.

Sergio-Lovingfutbol

¿Dos subcampeonatos igual a un campeonato?

enero 30, 2012 en Blog de LovingFutbol

La actual edición de la Copa del Rey está trayendo a la memoria situaciones próximas en el tiempo y planteando cuestiones curiosas. ¿Será un equipo de segunda B capaz de llegar a la final? ¿Por qué esa asimetría en las dos partes del cuadro de competición? ¿Con la liga en el alero, se podrá permitir el F. C. Barcelona quedar fuera de la final de esta edición 2012 de la Copa del Rey? ¿Se reeditará una final como la de hace tres temporadas Athletic vs. Barça? O, mejor aún, ¿se jugará una histórica final Athletic vs. Valencia C. F. que no se celebra desde 1967?

Sea cual sea la respuesta a estas preguntas lo que es evidente es que nos encontramos ante una edición muy interesante dado que un equipo tan poco habituado en los últimos tiempos a aparecer en los momentos estelares de la temporada como el Athletic se puede encontrar con una nueva participación en la final de la Copa del rey, la segunda en cuatro temporadas. Esto nos remite a considerar algunos detalles históricos. El Athletic Club ha sido durante muchísimos años conocido como “El Rey de Copas”. Este título honorífico lo mantuvo el Athletic con sus 24 copas hasta que el F. C. Barcelona se lo arrebató al ganar 25 copas. Desde su doblete en la temporada 1983-84 el Athletic Club no ha tenido demasiadas oportunidades de pelear por títulos nacionales, lo que convierte su actual presencia en histórica. Si, al final, se enfrentara al F.C. Barcelona, estaríamos ante una reedición de la final de 2009 y con la posibilidad de obtener dos subcampeonatos. ¿Y dado los potenciales de ambos equipos, qué tendría más mérito? Los dos subcampeonatos del Athletic o un nuevo título de Copa del todopoderoso F.C. Barcelona?

Es una tesitura en la que hace años se encontró el Valencia. Un equipo que surgió con fuerza a principios de la década de 2000 y que, dirigido por Héctor Cúper, logró auparse a dos finales consecutivas de Champions League, las ediciones de 2000 y 2001. Ambas finales se perdieron, la primera por un contundente 3-0 frente al Real Madrid y la segunda, de modo doloroso, contra el Bayern München en la tanda de penalties y con el factor suerte campando a sus anchas. Siempre se ha considerado que, si bien nadie mantendría en serio esa afirmación en una conversación rigurosa, los dos subcampeonatos de Champions deberían valer como un campeonato. El hecho de haberse producido consecutivamente, el hecho de que el segundo se perdiera en el último momento y la excepcionalidad de la presencia de un equipo neófito en la competición llegando dos años seguidos hasta la gran final confería un mérito añadido que bien podría desembocar en una afirmación tan peregrina como justa: dos subcampeonatos igualando a un campeonato.

De darse la otra variante, la del Athletic Club vs. Valencia C, F., estaríamos ante una magnífica reedición de la final de 1967. En ese caso sería el Athletic el club que, dada su ausencia reiterada en las finales de las últimas décadas debería poder esgrimir que dos subcampeonatos deberían equivaler a un campeonato, aunque con la más cercana igualdad de nivel futbolístico, quizá no sea el Athletic Club el que deba conformarse con el subcampeonato. Dentro del fútbol-ficción en el que nos movemos lo único cierto es que esta edición aún sería más memorable de ser el Mirandés el que llegara a la final. Los primeros asaltos de las semifinales están a la vuelta de la esquina. No tendremos que esperar demasiado para saber cómo sigue este culebrón.

Francisco García

La Copa de África 2012

enero 23, 2012 en Blog de LovingFutbol

Con mucha menos repercusión y reclamo que otras competiciones como La Copa América, la Eurocopa, o la Copa de Oro de la Concacaf, acaba de comenzar la 28ª edición de la Copa Africana de Naciones, una competición que determina el país dominante en este continente y que sirve de auténtico escaparate, fundamentalmente hacia el fútbol europeo.

Por segunda vez en la historia de la Confederación Africana de Fútbol la organización es compartida por dos países: Gabón y Guinea Ecuatorial. Esta edición destaca por las importantes ausencias de habituales participantes en el torneo, potencias en el fútbol africano, que van a ampliar las oportunidades de los dieciséis equipos nacionales aspirantes a la corona, acaparada en las tres últimas ediciones por Egipto, precisamente la baja más sonora.

La clasificación hasta llegar a la fase final que determinaría que 14 selecciones acompañarían a los locales en el torneo, 45 países fueron divididos en 11 grupos de cuatro equipos y uno de cinco, en este último incluido el readmitido Togo, los cuales se enfrentaron en un todos contra todos. Los once líderes de grupo, el segundo del grupo K (sea el mejor segundo o no), y los dos mejores segundos, han sido los clasificados.

Esta fase final del torneo tiene una estructura clásica, similar a una Eurocopa. Los 16 equipos clasificados se dividen en cuatro grupos de cuatro equipos. Los dos primeros pasan a cuartos de final, luego los cuatro clasificados pasan a las semifinales, hasta quedar dos equipos que disputan la gran final. Los equipos perdedores de las semifinales disputan el tercer y cuarto puesto. El ganador de este torneo no se clasificará para la Copa Confederaciones de 2013, sino que lo hará el campeón de la edición del 2013 a celebrarse en Sudáfrica.

Este año los cuatro grupos de la primera fase la integran los siguientes equipos: GRUPO A: Guinea Ecuatorial, Libia, Senegal y Zambia; GRUPO B: Costa de Marfil, Sudán, Burkina Faso y Angola; GRUPO C: Gabón, Níger, Marruecos y Túnez; GRUPO D: Ghana, Botsuana, Malí y Guinea.

En esta edición, Egipto con siete coronas y la más laureada en la historia de la competición, no logró el pase al finalizar última en su grupo de clasificación. Por el mismo camino se quedaron otras habituales como Nigeria, Camerún, Argelia, Togo o Sudáfrica, último anfitrión del Mundial de Fútbol, y que también será sede en la siguiente Copa Africana.

Frente a éstas notables ausencias, Botsuana, Guinea Ecuatorial y Níger disputan por primera vez una Copa de África, que tiene como principales favoritas al título a las selecciones de Costa de Marfil, Ghana, Malí o Marruecos.

Los marfileños Didier Drogba, del Chelsea, Yaya Touré, del Manchester City, Seydou Doumbia, del CSKA Moscú y Gervais Yao Kouassi ‘Gervinho’, del Arsenal; el maliense Seydou Keita, del Barcelona; el senegalés Mamadou Niang, que jugó en el Olympique Marsella y el Fenerbahce turco antes de ir al Al-Sadd de Qatar, o el ghanés Asamoah Gyan, del Sunderland inglés, son algunas de las estrellas que, inicialmente, acaparan las miradas del torneo.

La Liga española ha cedido dieciséis jugadores a la Copa de África, aunque sólo tres de ellos juegan en la Primera División. Además de Keita, del Barcelona, el Rayo Vallecano pierde a Lass Bangoura, que ha sido llamado por Guinea, y a Pape Malickou Diakhaté, del Granada, convocado por Senegal.

En total, 184 jugadores abandonan Europa para cumplir con su selección en Gabón y Guinea Ecuatorial 2012. Además de los 16 de España, países como Alemania e Inglaterra pierden 14 futbolistas cada uno. Pero sin duda es Francia el país más perjudicado de largo, con 64 futbolistas.

Por ahora la exportación de futbolistas está elevando el nivel de estas selecciones, y pese al gran avance del fútbol africano, ¿cuánto tiempo pasará para poder ver a una de estas selecciones disputar un Mundial de fútbol con las grandes potencias europeas y sudamericanas? Tarde o temprano llegará su momento.

Mientras tanto, la Copa de África se presenta como un auténtico torneo escaparate, una oportunidad para muchos futbolistas, un billete a la gloria para muchos seres humanos.

Sergio-Lovingfutbol

Una Copa a la inglesa

enero 16, 2012 en Blog de LovingFutbol

La aparición en la edición 2011-12 de la Copa del Rey de un equipo de Segunda B en los cuartos de final es un soplo de aire fresco en el tumefacto ambiente de las competiciones nacionales, mediatizadas y copadas por una bicefalia francamente anestesiante. El Club Deportivo Mirandés se ha aupado a las rondas nobles de la presente edición de la Copa del Rey, eliminando a todo un Villarreal, equipo de Champions League en horas bajas, y al Racing de Santander, otro equipo de primera división con problemas sociales y deportivos de difícil solución.

El sistema de competición de la Copa del Rey privilegia a los equipos de segunda división, primera y, entre éstos, a aquellos que juegan competiciones europeas, convirtiendo la competición en una trampa para los equipos modestos que, a duras penas, consiguen pasar un par de rondas y, en casos excepcionales, enfrentarse a equipos de primer nivel. Pero no siempre fue así. En sus orígenes la competición conocida también como Campeonato de España enfrentaba a los campeones regionales, en una época en la que aún no existía la Liga, y que dejaba al Campeonato de España como la máxima competición a nivel de todo el estado español. Los enfrentamientos se jugaban a doble partido y no había recuento de goles, sino de partidos ganados. En caso de que cada equipo ganara un partido, se jugaba un desempate. Esta forma de competición se fue aplicando hasta eliminar el partido de desempate y hacer que fueran los goles o, en su caso, los lanzamientos de penalties, los que decidieran el vencedor de la eliminatoria. Hace unos años se optó por imitar el tipo de eliminatorias con enfrentamiento directo a un solo partido, una especie de ruleta rusa para muchos equipos de primera división, que vieron como durante algunas temporadas y a un solo partido su trayectoria en la Copa del Rey se convertía en ridícula. Así vimos eliminaciones estelares sobre grandes equipos que llevaron a aparecer por los cuartos de final de la Copa. Por ilustrar este hecho, apuntemos que en este siglo, el Mirandés es el cuarto equipo de Segunda B que se cuela en cuartos de final después del Granada en 2001, el Figueres en 2002, y la Gramenet en 2005.

Pero, ¿tiene sentido mantener la competición como hasta ahora? La gran abundancia de partidos en diferentes competiciones parece indicar que un tipo de competición a la inglesa, con eliminatorias directas, ofrecería un esfuerzo menor a muchos equipos, reduciendo el número de partidos y convirtiendo una competición previsible en otra mucho más interesante y dinámica. Los equipos británicos así lo hacen en su F. A. Cup desde los inicios de la competición en 1871. Es cierto que la necesidad de replays (partidos que se repiten en el caso de que el partido acabe en empate) pueden alargar en exceso alguna eliminatoria, pero solo en casos excepcionales ha sido así. Memorable fue el hecho de que el Fulham F. C. necesitara en 1975 doce partidos en seis rondas para poder jugar la final. La Premier League ha logrado compatibilizar junto a esta competición decana otras como la Copa de la Liga (Carling Cup) y hacerlo de modo que sus estadios se llenan día tras día y los ingresos atípicos engordan y engordan las arcas de clubes y federación.

Debido a las inercias históricas que se aprecian en nuestro fútbol, veo altamente improbable que en algún momento se vuelva a las eliminatorias directas a un solo partido como forma de competición, más aún cuando la final sí se juega a partido único. Sería mirar hacia los orígenes del fútbol y, a su vez, un modo sencillo y nada gravoso de repartir un poco de la riqueza que genera el fútbol de primer nivel, permitiendo enfrentamientos de equipos de cualquier categoría entre sí. En España, con el sistema de competición actual toman parte 83 equipos: todos los de la Primera y Segunda División, los mejores de la Segunda B y los campeones de Tercera, excluyendo los equipos filiales. En la primera eliminatoria participan los 42 clubes no profesionales, es decir, Segunda B y Tercera, que se emparejan por sorteo. Las eliminatorias se disputan a partido único. En la segunda ronda entran en liza los clubes de Segunda División, y a partir de la cuarta ronda -dieciseisavos de final- se incorporan los clubes de Primera y las eliminatorias pasan a ser a doble partido -ida y vuelta- excepto la final, que se disputa a un partido en terreno neutral. Un cambio en este sistema de competición depende de la voluntad de todo el fútbol español y por lo que hemos visto hasta ahora, esa voluntad acaba siendo la de los equipos más potentes de la Primera. Una mirada allende al Canal de la Mancha no nos vendría nada mal.

Francisco García

AC Milan y FC Barcelona, dos modelos sensatos de autoinversión

enero 9, 2012 en Blog de LovingFutbol

Mucho se ha escrito en los últimos tiempos sobre el éxito del modelo deportivo del FC Barcelona, reforzado más si cabe con la centralización en su Ciudad Deportiva de todos los servicios relacionados con el fútbol. El Barcelona aúna, en un mismo espacio físico, la preparación semanal del primer equipo a las órdenes de Pep Guardiola, se entrenan y juegan todos los equipos del fútbol base, y también se han trasladado los Servicios Médicos y la gestión del fútbol profesional y formativo, con los ex futbolistas Andoni Zubizarreta y Guillermo Amor al frente de ellos. Con el estreno de la nueva Masia, la residencia de las futuras estrellas culés, se ha completado un proceso que gira en torno a una filosofía de juego que está dando resultados espectaculares, reconocidos en todo el mundo del fútbol.

En los años 70, un entrenador llamado Rinus Michels propuso un estilo de juego revolucionario al que años más tarde se le calificaría como fútbol total. Consistía básicamente en un sistema de libertad ofensiva sobre los diez jugadores de campo. El objetivo era defender atacando, mantener largas posesiones y hacer circular el balón hasta buscar la mejor opción de gol. Este sistema encumbró al Ajax y a la selección holandesa de la época. Johan Cruyff adoptó esta filosofía de juego como propia y la instauró en La Masía desde su llegada al F.C. Barcelona. A partir de entonces todos los equipos, desde los más pequeños hasta los más mayores, jugarán con tales directrices.

Un sistema similar, pero enfocado al aspecto físico, es lo que se cuece desde hace años en la trastienda de otro de los grandes del fútbol mundial, el AC Milan, donde en las propias instalaciones de su ciudad deportiva de Milanello, se encuentra un verdadero centro de investigación científica centrado en la preparación física del futbolista rossonero.

El objetivo final del Centro milanés es que sus futbolistas exploten al máximo su capacidad física y, sobre todo, puedan sostener un alto rendimiento durante un período prolongado. Para ello, se hace imprescindible la necesidad de controlar al máximo la preparación física y la salud en general de sus futbolistas a través de una red de alta tecnología, que a la postre previene las lesiones. Para poder llevar a cabo este seguimiento exhaustivo y prepararse en las mejores condiciones, los jugadores ‘rossoneri’ pasan ocho horas al día en Milanello. Llegan a las 10 de la mañana y se marchan de allí sobre las cinco o seis de la tarde después de hacer doble sesión de trabajo, comer y dormir la siesta en sus habitaciones. Además, es el lugar de concentración antes de cada partido.

En la base de esta filosofía está la salud como el total de tres pilares fundamentales: el estado físico, el mental y el nutricional. En el Milan predomina el aspecto puramente físico en la sesión matinal de entrenamiento. En ella son el responsable de la preparación física y su equipo de seis preparadores físicos los que cogen el mando. Los futbolistas corren tanto en alguno de los nueve campos de entrenamiento como en el bosque que hay dentro de las 16 hectáreas de terreno de Milanello. El trabajo físico lo completan en el gimnasio, donde cada uno tiene una tarjeta personal que introduce en las máquinas y recoge toda la información del trabajo realizado.

Dentro del aspecto mental, los responsables se encargan de analizar tres niveles funcionales: la zona neuroestructural, que determina la capacidad de recuperación del jugador sin necesidad de medicación ni intervención quirúrgica; la zona bioquímica, que observa los cambios bioquímicos que se producen en el cuerpo durante el ejercicio y la zona mental propiamente dicha, que se encarga de estudiar y hacer un seguimiento del estado psicológico en un espacio donde los jugadores se relajan.

Además de lo anterior, en el Centro se encargan de hacer un seguimiento médico (evaluación de la función renal, hepática, endocrina) y nutricional (examen bioquímico y test nutrigenéticos) de los futbolistas, y una vez analizados todos estos aspectos, los especialistas del centro milanés hacen una apuesta seria por una dieta individualizada. Con ésta, y la ingesta diaria de complementos nutricionales consiguen evitar el daño muscular, se retrasa la aparición de la fatiga, se garantiza una mayor rapidez en la recuperación y, en consecuencia, se obtiene un mayor rendimiento físico y alarga la vida profesionales de sus jugadores.

Desde que se implantó este método, el Milan ha conquistado 8 Ligas, 5 Champions, 5 Supercopas de Europa, 6 de Italia, 3 Mundiales de clubs, y 1 Copa de Italia.

Alguien puede pensar que para conseguir títulos y mantenerte en la élite del fútbol no es necesaria tanta inversión en el entorno o trastienda de un club. Que invertir gran parte de ese dinero en comprar grandes futbolistas es suficiente. Pero lo cierto es que, en los tiempos que corren, y con todo lo que mueve este fenómeno de masas que es el fútbol, invertir en la calidad de tu propia cantera es el futuro. El Barça y el Milan tienen gran parte del camino ya hecho.

Sergio-Lovingfutbol

“Cholo” Simeone: el lobo y el cordero

enero 2, 2012 en Blog de LovingFutbol

Escribo este primer artículo para el blog de Lovingfutbol con los típicos deseos y buenas intenciones del comienzo del año, tanto para mí mismo como para mis seres queridos y amigos más allegados. Entre estos buenos deseos hay uno que entra dentro del terreno de lo superfluo y banal, pero que he incluido con mis mejores intenciones y propósito de llevar a cabo. Quiero que “Cholo” Simeone no me caiga antipático.

Para los que no somos argentinos, ni hinchas del Atlético de Madrid, la figura de Simeone, acrisolada por el tiempo y las temporadas vividas, es la de un centrocampista de corte defensivo, pero que se incorporaba con suma facilidad al ataque, y que en demasiadas ocasiones hacía un uso excesivo de la fuerza física y del choque, siendo lo que uno denominaría un jugador “duro”. Pero claro, es que a mí nunca me cayó simpático el “Cholo”. Ni cuando fue fichado por el Sevilla F. C. en 1992, ni cuando, tras dos temporadas en el club hispalense pasó a ser miembro de la plantilla del Atlético de Madrid en 1994. Y mucho menos cuando, en su jugada polémica más recordada en la liga española, le propinó un plantillazo gratuitamente a Julen Guerrero, dejándole marcado a sangre y barro uno de los tacos de aluminio de sus botas. Era diciembre de 1999 y la acción se castigó con tres partidos de suspensión para el argentino. Es evidente que su perfil encajaba perfectamente en el equipo que logró el doblete histórico del Atlético de Madrid en la temporada 1995-96, ganando la Liga y la Copa del Rey. Aquel equipo tenía una defensa y centro del campo amurallados, se cerraban a cal y canto y si era necesario, sacaban las artes subterráneas que dominaban a la perfección. Nombres que aún causan pesadillas en delanteros retirados hace lustros: Santi Denia, López, Tomás, Solozábal, Toni y como no, Simeone. Un equipo diseñado para contragolpear y noquear al contrario que, por los extremos y arriba tenía mucha calidad con Caminero, Pantic, Kiko y Penev. Dirigidos por Radomir Antic bordaron el fútbol de respuesta rápida y contundencia, con un Kiko hegemónico en su posición de delantero centro y un Caminero que demostraría que se puede llegar a la selección siendo del otro equipo de la capital de España. Mención aparte merece la figura de Pantic, un serbio llevado de la mano por Antic y que parecía haber nacido para jugar en el Atlético de Madrid y lograr el doblete. Después de aquella hazaña su papel se diluyó como un azucarillo. Simeone era el “coco” mucho más que el “Cholo”, al menos para mí.

Pasado el tiempo y con una carrera deportiva como jugador realizada en Argentina, España e Italia, donde también logró enormes temporadas tanto con el Inter de Milán como con el Lazio, llegado 2006, en su último club Racing Club de Avellaneda, La Academia, colgó las botas. De forma casi inmediata se hizo cargo de este mismo club y empezó una exitosa carrera como entrenador que le llevó a ganar el Torneo Apertura 2006 con Estudiantes de La Plata, en un emocionante partido de desempate celebrado el 13 de diciembre en el campo de Vélez Sarsfield jugando contra Boca Juniors. Después pasó a River Plate donde también logró un campeonato: el Torneo Clausura 2008. Estos comienzo triunfales desembocaron en su paso por varios equipos necesitados de revulsivo y que, en términos generales, Simeone logró salvar, incluido el Catania, último equipo europeo en el que ha sido entrenador. Es en esta faceta en la que la imagen de jugador desagradable y brusco se va desdibujando y empieza a formarse una en la que su discurso mesurado y bien razonado deja una sensación parecida a: ¡éste no es el Simeone que yo recuerdo!

Su llegada, en plenas navidades, como si de un hijo pródigo se tratara para enderezar el rumbo de la nave colchonera me ha hecho revivir estos sentimientos encontrados. ¿Será el “Cholo” Simeone un lobo en la piel de un cordero? Desde luego, parece ser la persona que necesita una plantilla pusilánime, con indudable talento pero muy mal gestionada, tanto desde el banquillo, como desde las oficinas del Manzanares. Gregorio Manzano nunca pareció ser de la confianza de los dirigentes del club y su discurso educado y mesurado no parecía ser lo bastante efectivo para domar “tigres” como los que habitan ese vestuario. Cuando encajó un gol a los 24 segundos en su enfrentamiento de vuelta contra el Albacete en la Copa del rey la guillotina cayó cortando la trayectoria atlética de Manzano en dos. Es esperable que Simeone revitalice los ánimos de la plantilla, pero visto su historial en el que en tan solo 5 años ha pasado por 5 clubes diferentes, con dos etapas distintas en Racing Club, apunta más a alguien que va rentabilizando económicamente sus éxitos que aun entrenador de largo recorrido. Aunque, no perdamos de vista una cosa, entrenará al Atlético de Madrid, un equipo caracterizado por dinamitar los banquillos con la misma facilidad con la que Rita Barberà grita: ¡Pólvora para todos!

Francisco García

El Fútbol y la nueva Rusia

diciembre 26, 2011 en Blog de LovingFutbol

La designación de Rusia como país organizador del Mundial de Fútbol de 2018, y al margen de la inversión de miles de millones que va a suponer para el país, supondrá también la modernización de este deporte en un país que, pese a su gran tradición futbolera, ha estado ausente por ejemplo las dos últimas citas mundialistas.

Desde Rusia se le da un gran valor al Mundial de Fútbol estando convencidos que gracias a él dejará de ser una gran desconocida para Occidente. El país es un gigante en desarrollo que ahora quiere anclarse al fútbol para crecer todavía más. Tras la elección de Zúrich, el jefe del Ejecutivo, Vladimir Putin, garantizó una inversión de más de 10.000 millones de euros solo en estadios e infraestructuras. Pero la financiación para levantar los escenarios del Mundial no saldrá únicamente de las arcas estatales, sino también de la colaboración de emporios empresariales vinculados a los clubes más poderosos del país.

Así, sólo en Moscú, Spartak y Dinamo disfrutarán de la ayuda de la petrolera Lukoil y del Banco VTB para construir sus nuevos campos. Todos los estadios de las 13 sedes anunciadas serán de nueva planta excepto el Luzhniki, un cinco estrellas de Moscú que albergó la final de la Liga de Campeones hace tres años. Ocho solo existen en maquetas. No es el caso de San Petersburgo, donde se inaugurará en 2012 un futurista coliseo de la mano de Gazprom, la multinacional gasista empeñada en llevar al Zenit a competir con los grandes de Europa. O Kazán, que ya está en la cuenta atrás de la Universiada de 2013, y Sochi, que hace lo propio con los Juegos de Invierno de 2014. Esos dos eventos servirán para calibrar la capacidad organizadora de los rusos.

El Mundial 2018 va a suponer, como no, un gran negocio. Un programa destinará 8.000 millones a construir hoteles y habrá financiación pública para infraestructuras. Una nueva autopista unirá Moscú y San Petersburgo, ya conectadas por un tren de alta velocidad, fruto de una alianza con la empresa alemana Siemens, que va a 250 kilómetros por hora y en 2018 se quiere acelerar para que el viaje, de casi 700 kilómetros, suponga dos horas y media. El incremento del tráfico aeroportuario se resolverá con ampliaciones y más terminales.

El mundo descubrirá nuevas capitales, ciudades que superan el millón de habitantes, como Rostov, Krasnodar, Volgogrado, Ekaterimburgo o Samara. Todos lugares preciosos, pero desconocidos en el extranjero. Gracias al Mundial se darán a conocer en millones de hogares de todo el mundo.

Desde el punto de vista deportivo, Rusia es un país acostumbrado a liderar medalleros en las grandes citas deportivas, pero con la pelota en los pies, lo cierto es que siempre han apuntado más de lo que después han dado. Desde el final de la Unión Soviética, en 1991, solo la Eurocopa de Austria y Suiza 2008, en la que cayó en las semifinales ante España, ha tamizado un historial desastroso ya que cuando logró clasificarse para una gran competición cayó a las primeras de cambio. La prueba está en que se perdió los dos últimos Mundiales.

La Liga rusa tiene equipos de nivel y un gran despliegue físico. Con el Mundial en el horizonte lo lógico es que este nivel mejore, y ello pese a la existencia de una norma absurda por la que siempre tienen que jugar cinco futbolistas rusos limitando el número de fichajes extranjeros, y con ello la competitividad de los equipos en competiciones europeas. Aun así Europa está empezando a mirar de otro modo hacia Rusia siendo cada vez más conocidos, junto a los equipos de siempre como el Spartak de Moscú, Dinamo de Kiev o CSKA, otros como Rubin Kazan, Bate Borisov, Zenit, Shakhtar Donetsch o Metallist.

Pese a que los rusos siempre tuvieron buenos jugadores, desde dentro del país se critica su falta de dedicación al fútbol base. En las categorías sub 16 a sub 21 nunca se llega lejos. Hay pocos equipos con cantera y muchos chicos se ven obligados a entrenarse en campos de asfalto. Pese a que no ocurre en otros deportes, se invierte el dinero en la parte superior de la pirámide, no en los cimientos. Ante esta situación cabe otra lectura: si cada vez llegan mejores jugadores a la Liga rusa, los locales crecerán de su mano. Están buscando un cambio de estructuras internas.

Esta obsesión por ser competitivos en Europa ha llevado a los grandes clubes a propiciar un cambio en el calendario para adaptarlo al continental. Hasta ahora, el que se clasificaba para disputar una competición europea tenía que esperar ocho meses para entrar en liza y después, si llegaba vivo a febrero, debía enfrentarse en la pretemporada a equipos ya rodados. A partir de ahora, la Liga se iniciará en marzo y durará más de lo normal para que en el otoño de 2012 comience el primer campeonato contemporáneo al del resto del continente. Se buscará además calidad y competitividad, con solo 16 equipos en Primera y 18 en Segunda.

Rusia tiene todo para hacer un gran Mundial, pero deben saber copiar lo bueno que tienen los demás, fundamentalmente mejorar en marketing de gestión y promoción, tan importante en los tiempos que corren. En definitiva, saber entender el negocio del fútbol.

Sergio-Lovingfutbol

Neymar: la creación (ficticia) de un crack

diciembre 19, 2011 en Blog de LovingFutbol

El fútbol, como fenómeno sociológico, presenta facetas que no deben ser obviadas. Una de ellas, es la generación de ilusión en las hinchadas y grupos de apoyo de los diferentes clubes. Dos veces al año el mercado de fichajes europeo genera un movimiento de varias centenas de millones de euros y un trasiego de nombres cruzando fronteras y cambiando el color de sus camisetas. Es el momento en el que se renuevan las esperanzas y las ilusiones de todos los aficionados. Ya haya sido una temporada exitosa o una aciaga, la apertura del periodo de contratación abre en los corazones de los aficionados una ventana que se proyecta hacia el futuro. Un futuro que todos vislumbran como mejor o, en el caso de los campeones, al menos similar. El imaginario de esas frenéticas semanas se llena de secretarios técnicos, abogados, representantes y prensa deportiva intentando husmear la noticia antes de que se haga pública a través de los escuetos y opacos comunicados de prensa de las, ya imprescindibles, páginas web de cada club. Pero, ¿qué explicación tiene que cuando ese mercado ya ha sido cerrado, las noticias sobre un determinado jugador inunden las portadas de la prensa deportiva y sean la primera noticia de los boletines deportivos de las televisiones? ¿A qué nos enfrentamos?

Desde el prestigioso club brasileño del Santos, hogar del omnipresente Pelé, se lleva bastante tiempo animando el patio trasero del fútbol europeo, pero sobre todo el español, con la rumorología intencionada y perfectamente orquestada que sitúa al joven jugador Neymar un día en el Real Madrid y otro en el F. C. Barcelona. Aunque en el fútbol la memoria es muy, muy corta, este caso debería ser comparado y debidamente analizado con el de su compatriota Robinho. Actúa el Santos como una suerte de franquicia y marca registrada, con la siempre inestimable ayuda de la historia y del nada altruista Pelé, que pone en el mercado “sucesores de O Rei” como el tendero que presenta unas navelinas de primera en su puesto un día sí y otro también. El actual caso Neymar es sintomático. Un jugador muy joven, con una evidente calidad y proyección, pero que aúna de forma casi equivalente genialidad y estupidez y cuya propiedad descansa en varias patas. El Santos (45%), la empresa de representación de futbolistas DIS (40%), la empresa del propio Neymar, Neymar Sport (10%) y GUIA, un fondo de inversión del presidente del Santos, que posee el restante 5% de los derechos del jugador. Con esta ensalada de intereses, la sobre explotación comercial de la imagen del jugador es una realidad. La figura de Neymar está asociada a marcas como: Red Bull, Nextel, Pie Tenys, Panasonic y Nike. En breve se unirán AmBev, Hi o Lupo y además, el ministerio de turismo de Brasil quiere usarlo como imagen y reclamo turístico. Un negocio redondo. Por ello, los intentos de trasladar al jugador a las ligas europeas ha sido frenado temporalmente, ya que la juventud del jugador y el claro interés de los clubes más grandes por hacerse con sus servicios convierten el fichaje de Neymar en uno de los negocios más rentables y claros en esta época de crisis económica global.

Pero ¿es Neymar un jugador tan valioso como quieren hacernos creer? Volvamos al caso Robinho. Un jugador con talento, del Santos, ofertado con un puñado de videos con jugadas de “dibujos animados”, posible sucesor de Pelé (como pasa con los timos argentinos, todos posibles emuladores de Maradona) y vendido a un precio siempre superior a los 30 millones de euros. ¿No les suena? El caso de Neymar parece calcado. Es verdad que la imagen de Neymar es algo más alocada, lo cual aún despierta más dudas (por lo menos en que escribe esto) de que una travesía transatlántica hacia nuestras costas no lleve incorporado un desmadre vital que devalúe y eche a perder la inversión deportiva. ¿Pero existe para los “grandes” alguna forma de escapar a estas presiones de los “mercados”? La respuesta tiene dos sílabas y cinco letras: Messi. No un jugador que puede crecer, que promete pero que no garantiza, al menos no al 100%. No. Un jugador ya hecho, una realidad ya palpable, crecida desde el seno del propio equipo, con un coste manifiestamente menor y unos rendimientos económicos fuera de toda discusión. Descubrimientos tempranos de potenciales talentos deportivos, incorporación del joven a un esquema de trabajo integral y corporativo, seguimiento de la evolución del mismo y administración inteligente de los tiempos. Con los éxitos deportivos vendrán detrás sus consecuencias: contratos millonarios para el jugador, derechos de imagen que generan pingües beneficios y todo el merchandising que los departamentos de marketing sean capaces de imaginar. Como en la famosa reflexión: ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? Para mí está muy claro. Primero el fútbol y luego el negocio.

Francisco García

¿Qué es la Copa Mundial de Clubes de la FIFA?

diciembre 12, 2011 en Blog de LovingFutbol

Cada final de año son habituales las noticias acerca de la disputa del Mundial de Clubes en un país exótico o de poca tradición futbolera. Y obviamente el conocimiento de dicha competición en un país es mayor cuando uno de los equipos que la disputa ha sido precisamente campeón, primero en ese país, y después campeón continental. En el resto de países la competición suele pasar un tanto de puntillas, y la importancia que se da a la misma depende del grado de forofismo de quien la valora. En todo caso, es un título oficial anual más a disputar.

Objetivamente, la “Copa Mundial de Clubes de la FIFA” es la competición de fútbol a nivel de clubes más importante del mundo. El torneo reúne a los seis equipos campeones de las competiciones continentales de Asia (AFC), África (CAF), América del Norte, Central y Caribe (CONCACAF), Sudamérica (CONMEBOL), Europa (UEFA), y Oceanía (OFC). Y a partir de la edición 2007 se agregó también al campeón del país organizador.

A finales de la década de los 50 surgió la idea de celebrar un campeonato que decidiera cual era el mejor equipo del mundo a nivel de clubes. En 1955-56 apareció la Copa de Europa, la cual designaba al máximo vencedor europeo, y en 1960 nació la Copa Libertadores, que otorgaba el honor de ser campeón de América. Fue el entonces Presidente del Real Madrid, Santiago Bernabéu, quien propuso celebrar una competición entre estas dos confederaciones, dónde se practicaba el mejor fútbol, para decidir quién se proclamaba como máximo dominador.

Así fue como nació la llamada Copa Intercontinental. En 1962 comenzó también a disputarse un torneo para los clubes en el área de Concacaf; en 1965 en África (CAF); y en 1967 en la región de Asia (AFC). Y a pesar de que estas confederaciones igualaron a la UEFA y la CONMEBOL en realizar torneos de clubes, nunca fueron tomados en cuenta para disputar la antigua Copa Intercontinental.

En el año 1999 la FIFA concibió la Copa Mundial de Clubes para reemplazar definitivamente a la Copa Intercontinental, también conocida desde 1998 como Copa Toyota por ser Toyota su patrocinador. Por iniciativa del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en el año 2000 apareció el primer campeonato oficial de clubes del mundo a disputarse en el país más futbolero del mundo, Brasil. El torneo sorprendió por la ausencia de equipos europeos en la final y por la violencia de la final, en la que hubo ocho tarjetas amarillas. Sin embargo, la FIFA no logró llegar a un acuerdo con Toyota para suplantar la Copa Intercontinental y ésta continuó disputándose hasta 2004. Tras diversos intentos y boicoteos de la UEFA, la FIFA finalmente acordó los términos de organización con Toyota para unir las dos competiciones, y relanzar la primera entrega de los dos campeonatos unidos a partir de 2005.

Los equipos que disputan el torneo son por tanto los ganadores de los torneos más importantes de cada confederación, que totalizan seis, más el campeón del país anfitrión, haciendo un total de siete equipos. Los representantes de Sudamérica y Europa avanzan directamente a las semifinales del torneo. Cabe destacar que el representante de cada confederación debe estar afiliado a dicha confederación, debido a que, por ejemplo, en la Copa Libertadores de América (CONMEBOL) participan equipos mexicanos afiliados a la Concacaf. En 2007 la FIFA determinó que el campeón de Oceanía debería enfrentarse previamente con el campeón del país anfitrión, el ganador de dicho partido accedería a los cuartos de final. En caso de que el campeón del torneo de la confederación de donde es el país organizador sea un equipo de ese mismo país, la plaza le será otorgada al subcampeón continental, a fin de evitar que participen dos equipos de un mismo país.

Sólo por clasificarse para el Mundial de Clubes, los equipos se aseguran un millón de doláres (el premio para el sexto y último puesto). El equipo que termina en cuarto puesto se lleva dos millones, el que termina en el tercer puesto tres millones y en el segundo puesto cuatro millones de dólares.
El campeón se lleva cinco millones de dólares, haciendo un total de 16 millones de dólares en premios. También se reconoce a los tres mejores futbolistas de cada edición, cuyo premio lo patrocina la multinacional Adidas, mediante la entrega del Balón de Oro, Plata y Bronce Adidas. También se reconoce al mejor jugador de la final, al máximo goleador, y al fair play. El premio al mejor jugador lo han ganado Edilson, Rogerio Ceni, Deco, Kaka, Rooney, Messi, y Eto’o.

El ranking de privilegiados que ostentan éste título está integrado por los siguientes equipos: Corinthians (2000), Sao Paulo (2005), Internacional de Porto Alegre (2006), AC Milan (2007), Manchester United (2008), FC Barcelona (2009), e Inter de Milán (2010). Por tanto si Barcelona o Sao Paulo vencieran en el año 2011, serían los primeros clubes en poseer el título en dos ocasiones.

Sergio-Lovingfutbol

Pichichi: el trofeo y el jugador

diciembre 5, 2011 en Blog de LovingFutbol

Toda sociedad futbolística tiene sus ritos y sus héroes, sus tradiciones y sus momentos mágicos, gestados y mantenidos por generaciones de aficionados, medios de comunicación y deportistas. Los ingleses tienen el Boxing Day navideño, los jugadores alemanes bailan y jalean a su afición tras los partidos, ganen o pierdan, agradeciéndoles el apoyo, los argentinos juegan el campeonato a una sola vuelta, etc… y así podríamos seguir designando rarezas, particularidades o hechos diferenciales en unas u otras sociedades futbolísticas. En la española, hay un par de trofeos, otorgados por el diario deportivo Marca, que ya se han instalado en el imaginario colectivo y que forman parte inherente a la competición máxima española: la Liga. Se trata de los trofeos Pichichi y Zamora, otorgados al máximo goleador y al portero menos goleado de cada temporada, respectivamente. El trofeo Pichichi se entrega desde la temporada 1952-53.

El título de “pichichi” suena hasta algo ridículo, sobre todo si no se sabe que tal denominación se debe a un recuerdo hacia el que fuera jugador del Athletic Club de Bilbao, Rafael Moreno Aranzadi, conocido popularmente como “Pichichi”, apelativo acuñado por sus compañeros de juego juvenil cuando él sólo contaba 11 años.

Nacido en Bilbao el 23 de mayo de 1892, Pichichi era sobrino del escritor bilbaíno Miguel de Unamuno. En 1911 comenzó a jugar en el Athletic, pero no disputó un partido oficial hasta el 17 de marzo de 1913, contra el Real Madrid, que terminó con victoria bilbaína por 3 a 0. Con el Athletic, Pichichi disputó 17 partidos en la Copa de España en los que marcó 10 tantos y 72 partidos del campeonato regional vizcaíno en los que consiguió 68 goles. Logró cuatro Copas y cinco Campeonatos Regionales. Si bien su aportación goleadora es más que notable, no se le puede adjudicar una calificación de excepcional, por tanto ¿qué justifica su elección como apelativo para el máximo goleador liguero?

Quizá estos datos nos ayuden a entenderlo mejor: fue el primer jugador en marcar un gol en el estadio de San Mamés. Lo hizo en la inauguración del estadio, el 21 de agosto de 1913, en el partido del Athletic contra el Racing de Irún, que acabó con empate a un gol. Pichichi, que tenía la costumbre de jugar con un pañuelo blanco anudado en la cabeza, concluyó su carrera como jugador en 1921. Siguió ligado al fútbol como árbitro. Un año más tarde, el 1 de marzo de 1922, murió a consecuencia del tifus, posiblemente por ingerir ostras en mal estado. En 1926 el Athletic Club rindió un homenaje a Pichichi por iniciativa del presidente del club Ricardo de Irezábal Goti, colocando en la grada de Misericordia del estadio de San Mamés un busto suyo, obra del escultor bilbaíno Quintín de Torre Berástegui. La inauguración del monumento vino acompañada por un partido homenaje entre el Athletic y su máximo rival en la competición regional, el Arenas de Guecho, que ganó el club bilbaíno por 7 a 2.

El busto cambió de emplazamiento en dos ocasiones: en 1953 al construirse la tribuna principal y en 1982 durante las reformas para adecuar el estadio como sede del Mundial de fútbol. Desde entonces el busto se halla en el palco presidencial y existe la tradición de que todos equipos que visitan por primera vez el campo de San Mamés coloquen un ramo de flores junto al mismo.

También jugó con la selección española en cinco ocasiones. Los cinco partidos los jugó durante los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, donde España ganó la Medalla de Plata. Pichichi logró marcar un gol en la final contra los Países Bajos.

La figura de “Pichichi” nos remite a unos tiempos heroicos donde el fútbol se vivía como una pasión compartida entre jugadores y aficionados y donde la distinción entre profesional y “amateur” era una línea borrosa y poco definida. Como exponente de aquellos orígenes comunes a los diferentes equipos españoles y, como no, también extranjeros, la figura de Pichichi reúne los requisitos necesarios para alumbrar un puesto tan destacado como el de máximo goleador de la liga española.

Francisco García