El estadio londinense de Wembley acogerá el sábado 28 de mayo una de las finales más esperadas por todos los futboleros, especialmente aquellos amantes del fútbol europeo. La Champions League es un despliegue de goles, gambetas, faltas, triunfos y decepciones, protagonizado por muchas de las figuras del momento, jugadores y entrenadores con ansias de ganar esa copa que a muchos todavía se les resiste.
El Chelsea es uno de esos equipos, que arañó la gloria en la temporada 2007/08 al caer en la tanda de penales ante uno de sus más grandes rivales, el también inglés Manchester United. Los Red Devils, por su parte, tienen 3 títulos en su haber, al igual que el Inter, el último campeón. Sin embargo, todos son superados por ese tanque llamado Real Madrid, que con 9 títulos, sólo 2 más que el AC Milan, sigue en la cumbre de los triunfadores.
Más allá de las estadísticas, la Champions League es un espectáculo digno de ver y disfrutar. De esta última temporada sólo llevamos la primera etapa de grupos y ya se han visto goleadas y alguna que otra sorpresa, como la del alemán Özil en el triunfo del equipo blanco ante el Ajax. Y destacar como él lo hizo rodeado de jugadores como Cristiano Ronaldo, Di María e Higuaín tiene mucho mérito.
No sucedió lo mismo con el pobre Azpilicueta, jugador del Olympique de Marsella de quien incluso el presidente ruso se burló a través de Twitter, por haber cometido un autogol que le dio el triunfo al Spartak de Moscú.
Volviendo a los alemanes, en 5 minutos el Bayern Munich, gracias a los siempre presentes Müller y Klose, derribó a una Roma que se resistía a ceder. Como anécdota, los aficionados del club de Van Gaal no pudieron lucir una pancarta con una frase de la película “La vida de Brian” del mítico grupo cómico Monty Python, “Romani ite domum” (“Romanos, váyanse a casa”). La frase, considerada ofensiva por la UEFA, fue reemplazada por un juego de palabras “Life of Bayern” (La vida de Bayern”), menos provocativo.
Y si hablamos de goleadas, hay que mencionar el 4-1 del Chelsea ante el flojo Zilina. Los Blues, sin dos de sus estrellas, Didier Drogba y Frank Lampard, se estrenaron en la Liga de Campeones con un gol de Essien, dos de Anelka y uno más de Sturridge.
Por último, el Arsenal, otro que perdió la copa a manos del Barcelona (y de Messi, que les metió 4) en 2005/06, goleó al Braga por 6 tantos a 0, dos de los cuales salieron de los pies del capitán de los Gunners, Cesc Fábregas.
Se espera más, mucho más. Sorpresas, fallos imperdonables, goles gloriosos. Aún hay un largo camino hacia la final y muchos sueñan con repetir o cumplir por primera vez ese sueño de levantar una de las copas con más prestigio del mundo del fútbol. Y escuchar de fondo el himno que dice que son “Die Meister, Die Besten, Les meilleures Équipes, The Champions”… los mejores, los campeones.
Romy-LovingFútbol