¿Es transferible el juego de “La Roja”?

julio 30, 2012 in Blog de LovingFutbol

La torpe arrancada de la selección olímpica masculina de fútbol en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 apunta de forma clara y nítida hacia la pregunta que encabeza este artículo. En las dos semanas previas al inicio de la competición para el combinado de Luis Milla, éste hacía hincapié (y fue el mensaje unívoco lanzado por todo el entorno) en que no se debía caer en el error de exigir a los olímpicos éxitos comparables a los de la selección absoluta sólo por el hecho de vestir la misma camiseta y defender el mismo escudo.

Tenía toda la razón. La selección, reforzada con las incorporaciones de Javi Martínez, Mata y la revelación de la Eurocopa: Jordi Alba, no jugó a nada que se pareciera demasiado a lo que “La Roja” suele hacer. Hubo control del juego en pocas fases del partido, la defensa estuvo tan endeble y nerviosa que el resultado de 0-1 es una caricatura reducida de lo que debió haber ocurrido. Japón con un planteamiento adecuado a sus cualidades se limitó a presionar, robar e intentar materializar sus ocasiones, que tuvo en número incontable. Paradójicamente, el gol se produjo en un saque de esquina que fue mal defendido y que supuso, al fin y a la postre, la derrota.

El juego creativo de España arrancaba, como inicialmente se suponía, desde el portero, pero pronto se dieron cuenta que con la fuerte presión japonesa eso era un suicidio, aún así lo intentaron y por ahí vinieron las ocasiones más claras para el rival. Isco intentó ejercer de Xavi, pero pocas veces logró darle profundidad al juego y en la mayoría de los casos su participación se redujo a dar balones fáciles a las bandas o a Mata, que fue el hombre más activo del partido. Isco fue relevado en la segunda parte. En su relevo es donde deberíamos centrar la atención si queremos responder a la pregunta que da título a estas líneas.

Isco no logró que el balón se moviera con rapidez y precisión. Dos virtudes en el juego que son el ADN de “La Roja” y que se sustancian en un espécimen único en Xavi Hernández. Se vio en la Eurocopa que en los primeros partidos la aportación de Xavi no fue destacada y de ahí muchos de los graves problemas que tuvo que sortear la absoluta para llevar adelante sus partidos. Cuando Xavi mejoró, “La Roja” volvió a ser reconocible y a ganar con soltura y maestría.

Más allá del hecho de que el flojo partido de ayer protagonizado por Isco puede no ser más que una anécdota, ¿sería posible que el juego de toque español aparezca en su faceta ganadora? La sensación general, tomando como referencia el partido contra Japón, fue que no. La defensa, sobre todo el central Domínguez, estaba como un flan (¿el peso de la responsabilidad de representar a España en unas Olimpiadas?) y facilitó sobremanera la presión del animoso y peleón Nagai. Una defensa con esas hechuras es un pasaporte al fracaso. Las bandas profundizaron muy poco, sólo Alba en combinación con Mata lo intentó en la segunda parte y con escaso éxito, no forzando demasiado al portero japonés que tuvo una tarde plácida. Y arriba nunca estuvo cómodo Adrián que, al igual que Isco pagó los platos rotos de la nefasta primera parte y de la expulsión de Íñigo Martínez. Incluso el final dejó evidencias de que esta selección es muy diferente en ambición y capacidad a su hermana mayor. Con el tiempo casi acabado y con Javi Martínez de improvisado ariete la transición del balón desde la defensa era tan lento que más de uno deseó que pitara ya el árbitro.

El autor con Suzuki, G. Sakai, Yoshida y Nagai

Para concluir, las incorporaciones de los “mayores” serán verdaderamente valiosas cuando la columna vertebral del equipo empiece a funcionar correctamente. Ahí será vital la presencia de Isco con más velocidad en el pase y de un Ander Herrera que fue relegado a la suplencia y que, en su participación, demostró estar mucho más vivo e incisivo que sus compañeros.

Francisco García