Mucho se ha escrito en los últimos tiempos sobre el éxito del modelo deportivo del FC Barcelona, reforzado más si cabe con la centralización en su Ciudad Deportiva de todos los servicios relacionados con el fútbol. El Barcelona aúna, en un mismo espacio físico, la preparación semanal del primer equipo a las órdenes de Pep Guardiola, se entrenan y juegan todos los equipos del fútbol base, y también se han trasladado los Servicios Médicos y la gestión del fútbol profesional y formativo, con los ex futbolistas Andoni Zubizarreta y Guillermo Amor al frente de ellos. Con el estreno de la nueva Masia, la residencia de las futuras estrellas culés, se ha completado un proceso que gira en torno a una filosofía de juego que está dando resultados espectaculares, reconocidos en todo el mundo del fútbol.
En los años 70, un entrenador llamado Rinus Michels propuso un estilo de juego revolucionario al que años más tarde se le calificaría como fútbol total. Consistía básicamente en un sistema de libertad ofensiva sobre los diez jugadores de campo. El objetivo era defender atacando, mantener largas posesiones y hacer circular el balón hasta buscar la mejor opción de gol. Este sistema encumbró al Ajax y a la selección holandesa de la época. Johan Cruyff adoptó esta filosofía de juego como propia y la instauró en La Masía desde su llegada al F.C. Barcelona. A partir de entonces todos los equipos, desde los más pequeños hasta los más mayores, jugarán con tales directrices.
Un sistema similar, pero enfocado al aspecto físico, es lo que se cuece desde hace años en la trastienda de otro de los grandes del fútbol mundial, el AC Milan, donde en las propias instalaciones de su ciudad deportiva de Milanello, se encuentra un verdadero centro de investigación científica centrado en la preparación física del futbolista rossonero.
El objetivo final del Centro milanés es que sus futbolistas exploten al máximo su capacidad física y, sobre todo, puedan sostener un alto rendimiento durante un período prolongado. Para ello, se hace imprescindible la necesidad de controlar al máximo la preparación física y la salud en general de sus futbolistas a través de una red de alta tecnología, que a la postre previene las lesiones. Para poder llevar a cabo este seguimiento exhaustivo y prepararse en las mejores condiciones, los jugadores ‘rossoneri’ pasan ocho horas al día en Milanello. Llegan a las 10 de la mañana y se marchan de allí sobre las cinco o seis de la tarde después de hacer doble sesión de trabajo, comer y dormir la siesta en sus habitaciones. Además, es el lugar de concentración antes de cada partido.
En la base de esta filosofía está la salud como el total de tres pilares fundamentales: el estado físico, el mental y el nutricional. En el Milan predomina el aspecto puramente físico en la sesión matinal de entrenamiento. En ella son el responsable de la preparación física y su equipo de seis preparadores físicos los que cogen el mando. Los futbolistas corren tanto en alguno de los nueve campos de entrenamiento como en el bosque que hay dentro de las 16 hectáreas de terreno de Milanello. El trabajo físico lo completan en el gimnasio, donde cada uno tiene una tarjeta personal que introduce en las máquinas y recoge toda la información del trabajo realizado.
Dentro del aspecto mental, los responsables se encargan de analizar tres niveles funcionales: la zona neuroestructural, que determina la capacidad de recuperación del jugador sin necesidad de medicación ni intervención quirúrgica; la zona bioquímica, que observa los cambios bioquímicos que se producen en el cuerpo durante el ejercicio y la zona mental propiamente dicha, que se encarga de estudiar y hacer un seguimiento del estado psicológico en un espacio donde los jugadores se relajan.
Además de lo anterior, en el Centro se encargan de hacer un seguimiento médico (evaluación de la función renal, hepática, endocrina) y nutricional (examen bioquímico y test nutrigenéticos) de los futbolistas, y una vez analizados todos estos aspectos, los especialistas del centro milanés hacen una apuesta seria por una dieta individualizada. Con ésta, y la ingesta diaria de complementos nutricionales consiguen evitar el daño muscular, se retrasa la aparición de la fatiga, se garantiza una mayor rapidez en la recuperación y, en consecuencia, se obtiene un mayor rendimiento físico y alarga la vida profesionales de sus jugadores.
Desde que se implantó este método, el Milan ha conquistado 8 Ligas, 5 Champions, 5 Supercopas de Europa, 6 de Italia, 3 Mundiales de clubs, y 1 Copa de Italia.
Alguien puede pensar que para conseguir títulos y mantenerte en la élite del fútbol no es necesaria tanta inversión en el entorno o trastienda de un club. Que invertir gran parte de ese dinero en comprar grandes futbolistas es suficiente. Pero lo cierto es que, en los tiempos que corren, y con todo lo que mueve este fenómeno de masas que es el fútbol, invertir en la calidad de tu propia cantera es el futuro. El Barça y el Milan tienen gran parte del camino ya hecho.
Sergio-Lovingfutbol