Giras balompédicas

junio 4, 2012 in Blog de Lovingfutbol

Escucho de buena mañana, entre las noticias perennes de la que nos va a caer encima como si se tratara de la maldición de Abraracurcix, la noticia de que el Real Betis Balompié iniciará en breve una gira por China. Un país milenario y mítico, cuyo mito se ha forjado en los últimos 15 años basado fundamentalmente en un crecimiento económico que amenaza de forma clara los cimientos de occidente. Del occidente económico y monetario basado en el euro. Parece que a todos se les ha iluminado la misma lucecita en el tablero de mandos de la nave futbolística. Ésa que lleva a la comunión con la afición y que, de paso, llena un poco las maltrechas arcas de los clubes. Parece ser China una suerte de El Dorado oriental en el que la mera pertenencia a la Liga española otorga el beneficio de la duda y permite contratar partidos amistosos que dejan un rendimiento económico inmediato.

Los equipos contra los que se enfrentan los conjuntos españoles suelen ser proyectos de mejora. Del mismo modo que en los años 50 nuestro país era visitado por grandes equipos suramericanos o mucho antes, en los albores del fútbol nacional, eran equipos europeos los que venían a mostrarnos la forma de conseguir vencer jugando a este bello deporte, ahora somos nosotros los que impartimos cátedra fuera de nuestras fronteras. Siendo uno de los destinos más llamativos China, no es éste el único. En otras ocasiones se mira hacia el oeste y son los Estados Unidos de América el territorio elegido. Allí no encontraremos un mercado tan amplio como el chino, pero hay algunos aspectos que hacen interesante el desplazamiento. La gran comunidad hispana de EE UU proporciona un mercado ya “educado” en el deporte rey y, de paso, allana la comunicación e identificación con el equipo en cuestión. La lengua común juega un papel preponderante. Poco importa que se juegue en el norte o en el sur del país, hispanos hay por todos lados y muchos son capaces de desplazarse grandes distancias si saben que van a ver a su equipo favorito, seguido por obra y gracia de la omnipresente y casi omnipotente ESPN, la cadena de TV deportiva más fuerte del universo.

Suelen ser reacios los futbolistas y preparadores físicos a realizar estas giras al comienzo de las temporadas, dado que la necesaria preparación se resiente y, en muchos casos, condiciona fuertemente su planificación. Bien es cierto que todo se hace con un cierto sentido de sacrificio, por el club, por los dineros a ingresar y por el profesionalismo, pero del mismo modo las posturas encontradas son moneda común en las giras de pretemporada. Parece mucho mejor realizarlas al final de la misma, cuando en años de mundiales y eurocopas las ligas acaban en el mes de mayo y dejan hasta esa fecha mágica del 30 de junio varias semana a rellenar de entrenamientos sin aliciente competitivo alguno. En esos caso, y si las circunstancias de la competición lo han propiciado, las giras pueden llegar a ser un remedo de los viajes de premio que dan algunas empresas a sus empleados destacados. Una especie de regalo al empleado de la temporada que, con su esfuerzo y trabajo continuado, ha colaborado en la sacrosanta tarea de situar a su equipo en los puestos más altos de la clasificación.

Visto desde fuera se trata, pura y llanamente, de buscar un equilibrio en una balanza de ingresos y gastos, añadiendo ingresos atípicos y buscando nuevos mercados para productos de merchandising como bufandas, camisetas y gorras. Una visión algo anticuada del comercio deportivo. El futuro está en la virtualidad y quizá más les valdría la pena a los clubes intentar esa apuesta. Pero eso da para otro artículo que aún habrá que escribir.

Francisco García