Dicen que un loco anda suelto por Bilbao. Un loco que está llenando de ilusión a una afición como la bilbaína, sufrida, paciente, fiel, y cada vez más exigente con sus jóvenes jugadores.
Desde que se conoció el nombre del nuevo Presidente de la entidad, el ex jugador del Athletic Josu Urrutia, y con éste el nuevo entrenador de la entidad Marcelo Bielsa, se ha escrito mucho sobre la peculiar personalidad de este técnico, de sus rarezas, y su peculiar forma de concebir el fútbol, los métodos que aplica en sus equipos, o sus relaciones con el entorno.
Lo que nadie puede negar es que la llegada de Marcelo Bielsa al Athletic de Bilbao ha venido precedida de una decisión mayoritaria, democrática y sin precedentes de la afición bilbaína. Y la aparición del entrenador argentino en la candidatura de Urrutia ha sido determinante para su triunfo final en las urnas.
Y es que Marcelo Bielsa no es un entrenador corriente, está lleno de matices y peculiaridades que lo hacen especial. Si hay que destacar una por encima de las demás, es su obcecación por el análisis de los rivales. Él mismo reconoce que está completamente obsesionado y que tanto es su empeño en estudiar a los equipos que ya no se divierte viendo partidos. No disfruta, solo analiza, y ésa es su tristeza.
Cuentan que cuando tuvo lugar el devastador terremoto de Chile en 2010, una de sus principales preocupaciones fue el paradero de sus vídeos. Porque Bielsa investiga, observa, examina, y lo hace constantemente. Ése es su método y además, trabaja sin descanso. Tanto es así que cuando comenzó a entrenar a la selección chilena hizo instalar una pantalla en la furgoneta que le trasladaba para, después de los entrenamientos, continuar viendo vídeos en el trayecto del recinto a su casa. Un auténtico adicto al trabajo y al fútbol.
Su forma de entrenar es ante todo exigente, y se puede decir que agotadora. Es metódico y pide el cien por cien a sus jugadores, tanto física como mentalmente, hasta el punto casi de exprimirles. Por esa razón su método funciona en las selecciones nacionales, pero en el trabajo diario, el que realiza un club cualquiera que disputa una o más competiciones, puede resultar demasiado pesado para lo que acostumbran los futbolistas.
Bielsa no concede entrevistas personales y no tiene problemas en vetar a la prensa si su presencia obstaculiza lo más mínimo su programa, o dificulta la concentración de sus hombres. El entrenador del FC Barcelona Josep Guardiola aplica también este principio, ya que así lo aprendió del argentino.
En Argentina ganó dos ligas, con Newell’s Old Boys, y otro campeonato nacional más con Vélez Sarsfield. Al frente de la selección argentina consiguió el oro en los Juegos de Atenas, y llevó a Chile, donde le consideran un héroe nacional, a cosechar los mejores resultados de su historia.
También dicen que tiene un vacío en su currículum al carecer de experiencia en Europa, y ése es el “pero” que le han puesto todos aquellos que intentaban imaginárselo en el banquillo de San Mamés. Ahora está en sus manos resolver esa duda.
A Bielsa no le importa el dinero, ha elegido Bilbao frente a otros proyectos más rentables para él, como el Inter de Milán o la Selección de EEUU, porque su pasión por el fútbol se alimenta de retos, y el Athletic es un gran reto para él. A Newels lo hizo campeón con una filosofía de cantera similar.
Pero triunfe o no en el Athletic, no tendrá que demostrar su seña de identidad, aquella que le acompaña desde hace muchos años, la de ser un apasionado del fútbol, y una persona y entrenador de principios. En Bilbao también lo son, entienden de fútbol y son maestros en paciencia.
En esta nueva temporada que comienza, la Liga española va a tener un nuevo foco de atención y de análisis, no todo será Real Madrid o Barça. Tendremos a un loco haciendo de las suyas por Bilbao. Mucha suerte Marcelo, y bienvenido.
Sergio-Lovingfutbol