La decisión de Pep

febrero 27, 2012 in Blog de Lovingfutbol

El periodismo deportivo español, globalmente, tiene un serio problema. Falta de imaginación. Los temas, las preguntas, las investigaciones giran de forma reiterada, a modo de un eterno reciclaje, sobre Real Madrid y F. C. Barcelona, estirando el chicle hasta extremos insoportables. Insoportables para aquellos que no son periodistas, ni seguidores de esos dos equipos, que los hay, de una y otra categoría. Las ruedas de prensa se convierten en pobres esbozos de trabajos trimestrales de alumnos de primer curso de facultad. Preguntas facilonas, muchas laudatorias y a favor del viento del entrevistado, profundidad inexistente y visiones reduccionistas del juego y la competición. En resumen, que más valdría no ver los noticiarios deportivos y dedicar ese tiempo a la lectura de cualquier tebeo infantil, encontraríamos allí mucha más chispa e inteligencia que en los remedos de periodistas que tienen que hacer ese trabajo tan vistoso como innecesario. Preguntas tonterías.

Uno de los últimos temas recurrentes es el de el momento mágico, inspirador y, como diría ese pobre cerebro político, planetario de la renovación de Pep Guardiola como entrenador del mejor equipo del mundo. A pesar de que, por activa y por pasiva, se ha manifestado públicamente en el sentido de que tomará la decisión y la comunicará de inmediato a todos los interesados, prensa incluida, ésta, en boca de sus gacetilleros fanáticos, insiste, semana tras semana en lo mismo: ¿cuándo vas a renovar? ¿Ya lo tienes claro? ¿Qué impide que lo hagas ya?

Siendo Pep una persona con un pelín más de formación e inteligencia que la media de los que le hacen preguntas en la sala de prensa del Camp Nou, que suele saber estar y da titulares extemporáneos con cuentagotas, lo hemos visto en estos últimos días crispado y molesto con la previsible retahíla de preguntitas que inciden en el tema estrella. Y quizá, por una vez, mereciera la pena analizar con cierto detalle los matices de esta decisión, al parecer, tan importante como cualquier otra que no afecte al bolsillo de una sola persona.

En la actualidad, Pep Guardiola dirige al calificado por la FIFA como mejor club del mundo, merced a su victoria en el pasado Mundialito de Clubes. ¿Por qué no seguir dirigiéndolo uno, dos, tres o muchos años más? A muchos nos parecería una decisión obvia, inmediata. El hecho de que Guardiola dilate de forma excesiva el momento de decir que sí plantea cuestiones a considerar.

Baluartes del equipo como Xavi y Puyol están acercándose a la veteranía que les conducirá, irremediablemente, al abandono de la práctica futbolística. La plenitud de la temporada de los 6 títulos convierte en menor cualquier otro logro. Esta temporada podrían ganar aún 5 títulos, perdiendo la Liga a favor del Real Madrid, siendo un éxito enorme, siempre quedará detrás de aquel logro superlativo. La motivación del día a día se basa también en unas relaciones personales con el equipo que parecen no pasar sus mejores días. Diferencias con Piqué o Dani Alves y la menor sintonía con los nuevos jugadores, como Alexis podrían hacer que los entrenamientos llegaran a ser menos atractivos para Guardiola de lo que él deseara.

¿Dónde está la clave? Mi opinión es que aún habrá que esperar bastante. Una victoria en la Copa del Rey y una clasificación para la final de la Champions League dejarían el terreno de la competitividad abierto a una renovación, pero mi impresión es que esta es la parte que menos pesa en los cálculos de Pep. La renovación del equipo y la sinergia de voluntades, esfuerzos y filosofía serán los elementos que, en último término, desequilibrarán la balanza en uno u otro sentido, en una decisión que lleva camino de ser tan nombrada como la de Sophie.

Francisco García